Arte

Publicado el viernes, 24 de diciembre del 2021 a las 04:30
Saltillo, Coah.- “Si queremos seguir vivos llega un momento en que tenemos que dejar ir a los muertos, dejarlos ir, dejarlos muertos”, escribió Joan Didion en su libro El Año del Pensamiento Mágico, en donde agregó que también era necesario “dejar que se conviertan en la fotografía de la mesa. Dejar que se conviertan en el nombre de las cuentas fiduciarias. Dejar que se los lleve el agua”.
El libro, ganador del National Book Award, es un crónica sobre la muerte de su esposo e hija. Un doloroso relato del duelo que ahora vuelve a la mente de sus lectores, ante la muerte de la periodista que llegó ayer a sus 87 años, a causa de la enfermedad de Parkinson que padecía.
Didion nació en Sacramento, California, en 1935, y rápidamente se convirtió en una de las plumas más destacadas de la, ya de por sí, revolucionaria generación a la que perteneció: la del Nuevo Periodismo, en donde compartió escenario con nombres como Thomas Wolfe, Norman Mailer, Hunther S. Thompson, Gay Talese y Truman Capote.
Pero la andadura de Didion en el mundo de las letras comenzó desde los 5 años, cuando comenzó a imaginar historias que sucedían en las calles que conocía. Ello la encaminó a estudiar Literatura en la Universidad de California, para conseguir su primer trabajo en la revista Vouge: tenía 23 años y el año era 1958, fue también ahí cuando conoció a su esposo John Gregory Dunne.
En 1963 publica su primera novela Run River, publicada en español como Río Revuelto, así como el regreso al periodismo con columnas en diferentes publicaciones como Time o The New York Magazine, entre otras.
Pero es hasta 1968, con la escritura de Arrastrándose a Belén, que la periodista salta a la fama, gracias a esa particular sensibilidad y técnica que le permite diseccionar las cuestiones sociales y aunarlas a su vida. En este caso, el tema de la contracultura hippie, cuyo centro era California.
En esa reunión de artículos, así como en el libro inmediatamente posterior, El Álbum Blanco, los ensayos muestran ya que el riguroso análisis de la realidad es una marca de su estilo. En uno de sus ensayos, Por qué Escribo, aparecido en su libro Lo que Quiero Decir, apunta que para ella el proceso de escribir es “estrictamente para averiguar qué estoy pensando, qué estoy mirando, qué veo y qué significa”.
A estos le siguieron Play It As It Lays (Según Venga el Juego), en 1970, novela de ficción en la que retrata la situación de las mujeres en la década de los 60, y A Book Common Prayer, siete años después. Conocida como Una Liturgia Común, es también considerada la mejor novela de Didion.
En la década de los 80, publicó Salvador, una crónica que escribió tras un viaje al país centroamericano; la novela Democracia, en 1984, y en 1987 volvió a la crónica con Miami, sobre los cubanos expatriados.
Para los 90, en cambio, publica dos libros. El primero de ellos es After Henry, en donde se vuelca nuevamente al ensayo, y en 1996 el thriller The Last Thing He Wanted. También comienza a escribir guiones.
En 2003, su esposo sufrió un fatal ataque al corazón, ante el impacto Didion, se refugió en la literatura y comenzó la escritura de El Año del Pensamiento Mágico, el libro que más popularidad le dio, ante la narraciones descarnada del dolor que sufrió por la muerte de su esposo, y la de su hija en 2004, cuando la crónica ya se había terminado.
Según dijo Didion en una entrevista con El País, en 2006, el proceso de este libro “fue una experiencia difícil y dolorosa, pero también reconfortante. La verdad es que El Año del Pensamiento Mágico fue un libro inevitable, no estaba en mi mano no escribirlo. Cuando le puse punto final, me di cuenta de que había sido una experiencia luminosa”.
Despedidas
La prosa cuidada, sencilla y, a la vez, compleja y profunda de Didion la convirtió en un referente para las generaciones de escritores actuales, quienes se despidieron de ella por medio de las redes sociales, especialmente Twitter.
Entre ellos está el español Jorge Carrión, cronista, novelista y articulista, comentó que “ha muerto la cronista y novelista Joan Didion, que escribió cientos de generosas e inteligentes páginas sobre el mundo y sobre los otros, y un volumen precioso y brutal sobre su propia mente enterrada en el duelo familiar, El Año del Pensamiento Mágico”.
Por su parte, la ensayista y editora mexicana Jazmina Barrera apuntó que los “tristísimos y hermosos libros de Joan Didion son lecciones magistrales sobre el duelo, la muerte y tanto más. Estoy segura de que le han salvado la vida a más de una persona. Estoy segura de que me han salvado a mí varias veces. Mi gratitud eterna allá donde se encuentre”.
En una muestra de brevedad y concisión, muy al estilo de Didion, la ecuatoriana María Fernanda Ampuero posteó que “todos los lutos los llevamos con Joan Didion. Su luto, nuestro luto”.

Pupilas fijas en total dilatación
Por: Elena Gómez
En El Año del Pensamiento mágico, Joan Didion narra de manera magistral los sucesos que le arrebataron la vida a su esposo John y a su hija Quintana. Hechos que como ella misma lo dice, desbaratan cualquier idea previa de la vida. En este libro autobiográfico, además de permitirnos conocer su dolor más íntimo por la pérdida de sus seres amados, nos deja entrar en la experiencia cotidiana de dos escritores –ella y John– y las actividades que giran alrededor de ellos: los viajes,
las películas, presentaciones de sus libros, los altibajos editoriales y de escritura.
Es muy interesante en el sentido de que además de narrar los procesos biológicos que devienen en la muerte, aborda nuestra naturaleza humana, como la incapacidad para conectarnos emocionalmente con el dolor de la pérdida y la búsqueda sin resultado de su racionalización; la precariedad de la cordura, la soledad a la que se enfrenta una mujer que ha construido una vida en pareja con su marido y en un segundo lo pierde para siempre; y la esperanza de que vuelva.
Cuando Didion dice “el fuego significaba que estábamos en casa, que habíamos trazado un círculo (de protección contra el peligro); nuestros días estaban llenos del sonido de la voz del otro”, logra conectarnos con su vida íntima al vernos reflejados en ella.
Este texto muestra todos los cuadros que engarzan la memoria y que intenta reconstruir para darle sentido a la muerte. La novela, aunque escrita en 2004, tiene una conexión directa con la pandemia del coronavirus. Conforme Joan narra lo que le sucede a su hija, tal pareciera que está hablando de un paciente de Covid-19. Y es que a Quintana (Roo) le da neumonía, tiene choque séptico, la intuban, le proveen oxígeno, la novela relata justo lo que sucede.
Libro ornitorrinco, donde se difuminan los límites de los géneros: poesía, crónica, diario íntimo, preguntas filosóficas, mitos, estudios científicos y médicos, descripciones clínicas y noticias se entremezclan enriqueciendo este texto único.
Aunado a esto, ella habla sobre autores, directores de cine, poetas y de la vida cotidiana entre ella y su esposo, es decir, la vida de pareja de dos escritores. También parafrasea algunos libros como el de La Historia de la Muerte de Philippe Aries o Una noche de recuerdos de Rose Aylmer.
La autora permea su dominio de la palabra en cada detalle que nos cuenta. Lo hace de una manera tan sencilla y natural que pareciera sencillo hacerlo.
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