Coahuila
Hace 6 meses
Por primera vez en los 82 años de vida de la Facultad de Jurisprudencia, damos un paso decisivo hacia la innovación académica, nos incorporamos al modelo educativo de Formación Dual. Esta noticia cambia estructuralmente la manera en que concebimos el aprendizaje del Derecho y representa la confirmación de un compromiso profundo: preparar a nuestros estudiantes para un mundo real, complejo y en constante transformación.
Durante años, hemos sido testigos de cómo la educación superior en México ha debido repensarse para responder a las demandas sociales, tecnológicas y laborales del siglo XXI. Las universidades son espacios de transmisión del conocimiento y hoy deben ser plataformas dinámicas que integran el saber académico con la experiencia práctica, permitiendo a las nuevas generaciones desarrollarse en escenarios auténticos de aprendizaje. En ese sentido, la incorporación al modelo dual coloca a Jurisprudencia a la vanguardia de la educación jurídica y confirma que seguimos siendo pioneros en abrir caminos para nuestra comunidad estudiantil.
El modelo Dual parte de una premisa sencilla pero poderosa: aprender haciendo. Combinar la formación académica con la práctica profesional en instituciones públicas o privadas. No se trata de servicio social o prácticas profesionales, es una estructura pedagógica diseñada para que las y los estudiantes desarrollen competencias profesionales mientras recorren su trayecto curricular. Este modelo fue implementado en nuestra máxima casa de estudios de Coahuila, hace 15 años, por Josué Rodríguez Delgado, cuando dirigía la Facultad de Ingeniería.
Hoy este avance no es fortuito, responde a una visión que ha guiado el proyecto institucional: construir una Facultad sin fronteras, capaz de derribar muros entre la teoría y la práctica, entre lo académico y lo social, entre lo que se aprende y lo que se vive. Al dar este paso, reafirmamos que formamos abogadas y abogados capaces de interpretar normas jurídicas y de transformar realidades.
En este contexto, resulta motivo de orgullo reconocer a Andrea Méndez y Daniela Ramírez, quienes inauguran este nuevo capítulo de la historia de nuestra Facultad como las primeras estudiantes que participarán en el esquema de Formación Dual. Su decisión de apostar por este modelo es muestra de su liderazgo, abrirán brecha para las generaciones venideras, demostrarán con hechos los alcances de esta estrategia y serán un referente profesional que aspiramos a formar. A ellas les deseamos el mayor de los éxitos, con la certeza de que el camino será formativo. Más allá del logro inmediato, este paso nos invita a reflexionar sobre lo que significa ser una institución que evoluciona con su tiempo. La tradición del Derecho, con su solemnidad y rigor, no puede estar reñida con la innovación académica. La práctica jurídica exige habilidades que trasciendan el aula: pensamiento crítico, capacidades de negociación, sensibilidad social, ética, uso de tecnologías y experiencia.
Al grupo Davisa, que abre sus puertas para nuestros estudiantes, les reconocemos como socios formativos; depositamos la confianza de que nuestras estudiantes serán guiadas, acompañadas y retadas en escenarios de aprendizaje auténicos. La colaboración refuerza nuestro ideal de ser una “Institución sin fronteras”, en la que la suma de esfuerzos colectivos se traducen en resultados y en un beneficio común.
El futuro de la educación jurídica está en constante construcción, y con este paso demostramos que estamos dispuestos a construirla juntos. Nos adaptamos a las tendencias globales, nos anticipamos, innovamos y consolidamos nuestra visión: construir el futuro, juntos. Ser jurista en el siglo XXI es entender la complejidad del mundo, dialogar con la realidad y tener la capacidad de transformarla.
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