Desde el fin de semana, justo después de tomar el control de la Policía Municipal de Torreón, el comisario Alfredo Flores Originales puso en marcha una estrategia de proximidad social, con recorridos en colonias y distintos sectores y acercamiento con los ciudadanos en filtros de seguridad que se irán poniendo en marcha.
Flores Originales echó mano de una fórmula que dio resultados en Saltillo, desde que el gobernador Manolo Jiménez era alcalde, y el fiscal general, Federico Fernández, comisionado de Seguridad Pública municipal: presencia permanente e incluso proporcionar a los ciudadanos su número de teléfono personal, para recibir cualquier reporte.
Este mismo esquema, Manolo y Federico lo llevaron al gobierno del estado y la Fiscalía General. Está probado que da resultados. En el caso de Torreón, abonará a lo que urge: recuperar la confianza de los ciudadanos en la Policía.
Por cierto, con todo y el amparo judicial que tramitó para evitar ser detenido, trascendió que el ex director de la Policía Municipal de Torreón, César Antonio “N”, salió de la Perla de la Laguna y se encuentra escondido en algún punto de Durango.
A más de uno llamó la atención esto último, sobre todo por las teorías que envolvieron a su gestión, sobre relaciones peligrosas o, por lo menos extrañas, que eran ajenas a Coahuila.
Dime con quién andas, y te diré quién te ayuda a esconderte.
Ante los constantes abusos de agentes de Tránsito, adscritos a la dirección de Vialidad y Movilidad del ayuntamiento de Torreón, hay quienes se pronuncian porque también haya una intervención para que los patrulleros viales y motocicletos, rindan cuentas a la Dirección de Seguridad Pública Municipal.
Como es sabido, en Torreón todo mundo se queja de operativos recaudatorios, amparados en una supuesta estrategia de prevención de accidentes que diseñó el director de Vialidad, Luis Alberto Morales Cortés.
La idea de que los agentes de Tránsito sean regidos por la Policía Municipal, tiene qué ver con la percepción ciudadana en seguridad. Y es que, literalmente, los agentes viales causan pavor entre la población.
Vaya semana tuvo el fiscal general del estado, Federico Fernández Montañez. Inició el lunes en Torreón, en la sacudida policial que derivó en nuevos mandos: Alfredo Flores Originales como jefe de la Policía Municipal y Andrés Antonio Torres Padilla al frente del Grupo de Reacción Torreón, como parte de la estrategia para recomponer una corporación golpeada por la incertidumbre y corrupción.
Luego vino un duro golpe al crimen organizado: 87 kilos de cocaína decomisados en operativos conjuntos en las regiones Norte y Carbonífera. En Piedras Negras, el fiscal se reunió con empresarios de Coparmex, donde reafirmó que el blindaje fronterizo va en serio.
El viernes se dejó ver en Candela, junto al gobernador Manolo Jiménez Salinas, en la entrega del nuevo cuartel de la Policía Estatal. Y el sábado, otra vez en Palacio de Gobierno, cerró agenda con más ajustes en materia de seguridad.
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