Pues vámonos con todo. Que cada quien, desde cualquier posición de poder público, haga abierta campaña proselitista por el candidato de su preferencia. Que gobernadores y alcaldes exhiban encuestas, que presuman logros y de una buena vez, que incorporen el logotipo de su partido, ya que, en este periodo, nadie, incluso ninguna disposición jurídica está por encima de su derecho a manifestarse.
¿Que se viola la Ley? Qué importa si el INE o cualquier autoridad electoral pretenda sancionarlos, ya que intentar imponer la normatividad vigente sería un “golpe de Estado técnico”.
Gobernadores, alcaldes, se están viendo lentos, pueden seguir el ejemplo presidencial y hacer abierta campaña, tanto la positiva, como el presumir logros, aunque sean inexistentes, inaugurar obras inconclusas y si alguien los cuestiona o crítica, pues pueden responder con insultos. Pueden exhibir encuestas favorecedoras, o incluso hacer campañas negativas, de descalificación a los candidatos de otras fuerzas políticas.
Se hace desde la máxima tribuna de la patria, en las mañaneras, ¿por qué no siguen el ejemplo? Vaya, ya ni siquiera necesitan disfrazar o maquillar nada. No, se vale el proselitismo abierto, público y poco o nada importa que la ley se los prohíba, que existan sanciones para estas conductas. No, la legislación vigente es un retroceso, según nuestro Presidente. Vivimos en una nueva democracia, más allá de las leyes, la que fija en los hechos la Presidencia.
Sí, ahora estamos en los tiempos del ¡fuera máscaras!, del apoyo abierto e ilegal (claro, conforme a las disposiciones vigentes), pero que se autoriza, en los hechos, por la máxima figura de poder en México.
Gobernadores, alcaldes, ¿acaso quedará algún pudor? ¿Prefieren que el apoyo sea subrepticio? ¿O será temor de que si hacen lo mismo que el Presidente, a ustedes sí se les sancione?
Puede ser, ya que tenemos un personaje al mando que considera que se puede hacer exactamente lo mismo, pero en él es correcto, democrático y honesto, y en los otros es deshonesto, ilegal y ciertamente un abuso de autoridad.
En fin, al menos, y concediendo que alguna vez la sintieron, pues ya pueden apoyar a su partido y candidato sin culpa alguna. Así, en estos terrenos, en estos tiempos, y con estos personajes, es como avanza nuestra “democracia”.
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