Insidioso es quien prepara cautelosamente los medios para hacer daño; su instrumento es la asechanza” J. de Mora.
Esta semana pudimos observar con tristeza como algunos comunicadores y medios conservadores se atrevían a confirmar de manera fehaciente un supuesto infarto cerebral, parálisis corporal o incidente cardiovascular.
La versión oficial es que durante su visita a Yucatán el compañero presidente Andrés Manuel López Obrador sufrió un desvanecimiento, por lo que fue trasladado ante un médico para su auscultación y éste le había diagnosticado Covid.
Dicho resultado lo obligó a guardar reposo y aislamiento para evitar el contagio; ante lo cual, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, fue quien tuvo a su cargo la información matutina del Gobierno a través de las mañaneras.
Esto dio lugar a la insidia de los tigres de papel. Fue Mao quien popularizó esta expresión en la conferencia de representantes de partidos comunistas y obreros celebrada en Moscú en la cual, al analizar desde una perspectiva estratégica el ataque de las fuerzas nacionalistas al mando de Chiang Kai Shek, afirmaba que todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de papel, porque viven divorciados del pueblo. Decía también que en la lucha contra el enemigo estratégicamente se debe desdeñarlos mientras que tácticamente hay que considerarlos en serio porque las batallas sólo pueden ser todas una por una y las fuerzas enemigas aniquilados parte por parte. A esto llamaba el revolucionario chino “solución por partes”.
Y como no desdeñar la telaraña social urdida por los conservadores en todo el periodo neoliberal tejida además sobre la ruptura de la vida social éticamente ordenada.
Han institucionalizado el engaño a través de la intención voluntaria de inducir a la equivocación para lograr una percepción de la realidad que coincida con la que ellos desean.
Su tono de celebración, siseado como cortesanos enteradísimos, fue acallado por el eco silencioso de aquellos 30 millones de mexicanos que se rebelaron como audiencia y colmaron las urnas.
Su insidia también iba a la interpretación jurídica. Muchos medios especularon acerca del cumplimiento de los supuestos establecidos en el Artículo 84 de la Constitución sobre la sustitución del Presidente. Así, desde las columnas, sesudos eruditos gestionaban la salida legal de nuestro líder.
Fue el mismo AMLO quien salió a desmentir estos rumores.
En su reincorporación a las mañaneras, fiel al estilo desenfadado y antisolemne que las caracteriza presentó un video donde el comentarista Carlos Alazraki, aseguraba el grave estado de salud que le paralizaba la mitad del cuerpo. Ante esto, el Presidente de la República con el puño en alto dijo que efectivamente la mitad de su cuerpo esta paralizada, la parte derecha… porque la izquierda funciona al triple.
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