Espectáculos
Por
Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 17 de febrero del 2021 a las 13:37
Ciudad de México.- Héctor Sandarti, a través de su exitoso post Algo bueno que decir con Sandarti, contó una de las experiencias más espantosas de su vida.
Ocurrió en la Ciudad de México hace 20 años. El presentador guatemalteco disfrutaba ya de las mieles del éxito en la televisión de este país. Un día, mientras se encontraba en una librería a pocas horas de un evento de trabajo, sintió el arma de alguien por detrás.
“Volteo y lo que veo es la pistola de este tipo por debajo de la chamarra. Mi reacción fue levantar las manos”, explicó al comienzo de este escalofriante relato.
En menos de unos minutos estaba metido en el coche camino a un destino desconocido. “Me vendaron los ojos y me amarraron las manos”, prosiguió. Las primeras horas fueron horribles para Héctor quien llegó a pensar que era el final de su vida.
Ver esta publicación en Instagram
“Esto aquí acabó. Me van a matar. Por mi mente pasó ‘me van a aventar por un barranco'”, describió. No fue así. Al contrario. Una vez en el lugar donde le tuvieron apresado tuvo una charla de lo más amena con Charlie, uno de sus secuestradores. Por supuesto, el nombre era inventado.
Con ellos platicó de todo, de su vida, de su carrera en televisión, de su país, de su familia y de mil cosas más. Héctor destacó el trato cordial de quienes le tenían apresado, una situación que le hizo estar un poco más tranquilo.
Fue entonces cuando tuvo lugar el mejor momento de todos, su conversación con Dios.
“Hablé con él y le dije, ‘señor aquí estoy y aquí me tienes, estoy en tus manos. No sé qué propósito tenga esto, lo que sé es que esto va a salir bien’. En ese momento sentí la paz que solo Dios te puede dar”, relató muy emocionado a juzgar por su voz.
Fue tal la sensación de tranquilidad que sintió que se quedó profundamente dormido. Al despertar se dio cuenta que, por desgracia, no era una pesadilla. Así llegaría la segunda conversación, en este caso con el jefe de los secuestradores, a quien dejó claro que su situación económica y la de su familia no era precisamente de ricos.
El resto de la historia, la reacción de sus opresores, la negociación de su entrega y posterior liberación es algo que tienen que escuchar en su post porque no tiene desperdicio. Lo que ocurrió al final le enseñó una de las grandes lecciones de su vida: nunca, incluso en situaciones tan horrendas, hay que perder la fe en el ser humano.
Una vivencia que Héctor ha querido compartir con su público en este podcast para hacer honor al título del mismo. Y es que, a pesar de esta dolorosa experiencia y todo lo que conllevó, siempre hay ‘algo bueno que decir’.
“Les perdoné”, explicó sobre recuperación a nivel sicológica. “No los juzgo, lo único que hoy deseo es perdonarlos porque deseo liberarlos, dejarlos ir y que no marquen el resto de mi vida”, contó de su proceso de recuperación. Gracias compañero por abrir así tu corazón.
Fuente: People en Español
Más sobre esta sección Más en Espectáculos
Hace 3 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 6 horas
Hace 8 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 10 horas
Hace 12 horas