Arte

Publicado el lunes, 27 de junio del 2022 a las 03:34
Saltillo, Coah.- La historia de Maximiliano Diaz con la música es algo que le viene de familia. Pues desde pequeño, su oído se preparó para ello al crecer en un ambiente en el que los instrumentos sonaban tocando diversas melodías, y aunque entre ellas estaban los géneros clave de México, había uno que no se le presentó hasta años después, en su juventud, y al que ha dedicado su vida creativa: el jazz.
Colaborador de la Saltillo Big Band, la Orquesta Filarmónica del Desierto, Sax Squd y miembro de Jazz 314, el inicio de su carrera arrancó con la música clásica. La academia, el Conservatorio de Toluca y el trabajo que realizó en la Orquesta Esperanza Azteca, cuando tenía 10 años, fueron los primeros pasos que lo acercaron, poco a poco, a ese océano melódico que es la música de Nueva Orleáns, un salto enorme y “un proceso un poco raro, porque me sentía perdido. Yo escuché jazz hasta más adelante”, como explicó a Zócalo en entrevista.
Su trabajo, además de intérprete –Díaz es saxofonista y fagotista–, se ha encausado hacia la composición. Especialmente hacia las fusiones, interés que apunta, nació después de escuchar el disco Head Hunters, de Herbie Hancock, en el que el pianista estadunidense juega como un alquimista a unir sonidos electrónicos con el jazz. Entre esas influencias marcadas cuenta, también, el Time Out, del cuarteto de Dave Brubeck, así como la etapa que el saxofonista Eric Dolphy compartió con el contrabajista Charles Mingus.
Todos esos discos, famosos por ser sumamente experimentales en sus mezclas y compases, son los que han marcado también el camino de juego, de música lúdica que marca la faceta de arreglista y compositor de Díaz, quien apunta que lo que quiere es que, por medio de ir “tomando más elementos con más recelo, poder crear un lenguaje propio en mi música. Busco darle más profesionalismo”, como explicó.
Es por ello que su trabajo se ha enfocado en unir las capacidades del jazz con la fusión de la música mexicana. Prueba de ello es su trabajo en al cuarteto Jazz 314, que conforma junto al guitarrista David González, el baterista Antonio Lajara, y el contrabajista Héctor “Pollito” Alarcón, en donde reinterpretan piezas clásicas del cancionero mexicano como Bésame Mucho.
“ He tenido un proceso que me ha llevado cada vez más cerca a la música tradicional mexicana, que intento fusionar. Es un proceso de encuentro entre esta y la tradición del jazz y que va más allá de la libertad que ofrece el género, también en sus melodías, sus colores y notas que utilizan. Eso es lo que me interesa explorar”, comentó el nacido en el Estado de México, que ha estudiado, además, en el Conservatorio Grand Angoulême, en Francia.
Ese interés es, también, uno de los puntos focales que ha hecho que Díaz sea parte de la difusión del jazz en la ciudad. Su trabajo con diversos ensambles ha ayudado a volver más accesible el género para los saltillenses, tal como lo demostró durante su participación en el concierto público del Día Internacional del Jazz, junto a otras agrupaciones de la ciudad.
Para él, quien lleva varios años viviendo en Saltillo, “lo importante es organizarnos, trabajar, ese es el primer paso. Porque hay muy buenos artistas, músicos, aquí, y también un público que quiere escuchar jazz. Pero para eso debemos de trabajar”, finalizó Díaz, quien ha tocado en espacios como el Palacio de Bellas Artes y el Auditorio Nacional junto a músicos como Yo-Yo Ma, Carlos Prieto y Armando Manzanero.
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