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¡¡¡Ganamos!!!

Por Guadalupe Loaeza

Hace 4 meses

Para Michael y Diego.

Primera parte: La voz súper chillante (muy, muy tipluda) de las conductoras de Televisa, durante el prepartido de futbol del campeonato mundial entre México y Chequia 2026, me exaspera mientras espero nerviosísima (al lado de mi compañeromaridoamante) el inicio del encuentro. Veo los uniformes de la Selección Mexicana y me encantan. El césped de la cancha impecable, las gradas del estadio de la Ciudad de México repletas a reventar. Se siente, a través de nuestra pantalla, el fervor, el entusiasmo, la alegría, pero sobre todo la pasión futbolera. Cada vez que el lente de la cámara enfoca a los miles de hinchas (en su mayoría jóvenes con su playera verde), saludan con la mano sonrientes, están felices, pienso que en lo único que creen en estos momentos es en la Selección Mexicana. Tienen razón, en la vida hay que creer, hay que tener esperanza y entrega en los valores de su país. Escucho el Himno Nacional y se me enchina la piel, ¡¡¡tengo ganas de llorar al ver a esos jóvenes cantarlo con tanta emoción!!! ¡La bandera mexicana que aparece en el cielo enciende mi nacionalismo! “¡¡¡Vamos a ganar!!!”, susurro en mi fuero interno. Veo al técnico checo que no entiende tanta pero tanta emoción por parte del público mexicano. ¡Seguramente la encuentra surrealista, kafkiana y muy desproporcionada! Ya empezó el juego y Enrique exclama incorporándose del sillón: “¡Pásala, ya!”. (Jugaban Raúl Rangel, Jorge Sánchez, César Montes, Edson Álvarez, Israel Reyes, Mateo Chávez, Luis Romo, Gilberto Mora, Julián Quiñones, Guillermo Martínez y Roberto Alvarado). El réferi, argentino, Yael Falcón Pérez, se ve muy abrumado. Muy buenos cabezazos de nuestros jugadores. Viene la pausa y los odiosos anuncios, eso sí muy jugosos para la FIFA (money, money, money) uno después del otro. El público mexicano grita: “olé, olé, olé” cada vez que pasa la pelota de uno a otro. Los mexicanos no se pintan el pelo, como lo llevan muchos checos: muy rubio cenizo en la parte superior y negro en las raíces. Dice mi pareja que están jugando muy parejo. “0, CZE, 0, MEX”, leo en el marcador. Los checos son más altos que los mexicanos, pienso en que Maradona medía 1.65 metros. Los cronistas dicen que México está jugando bien. ¡¡¡Chequia no se deja!!! Alvarado estuvo a punto de poner un gol. No pudo, se le fue… ¡¡¡Híjole!!! Mucha presión. De las gradas se escuchan chiflidos, porras, gritos. “Cuidado, cuidado.”, murmura mi compañero. Los checos son muy teatreros, cada vez que caen al suelo hacen un drama. ¡No aguantan nada! Lo que me llamó la atención fue el gesto de Hugo Sánchez, encargado de lanzar el volado previo al encuentro. ¡Qué frustración! Tensión sin gol pero hubo chispazos. Memo Ochoa con cara de despedida mundialista a los 40 años. Quedan dos minutos de la primera parte.

Segunda parte: “¡¡¡Tira, tira ya!!! ¡¡¡Estúpido, pendejo!!!”, grita el muy mal hablado de mi compañero, enfundado en su bata japonesa. ¡¡¡Gooooooooooo ooooooooool!!! ¡¡Histooooooooooooooooooorico!!! Fue Mateo Chávez el que sacó un zurdazo cruzado imposible para el arquero Kovar. ¡Viva el Tri! ¡Vamos a ganar! ¡¡Los chicos checos se ven nerviosos!! ¡¡¡Otro gooooooooooooooo ooooooooool!!! Y lo mete Julián Quiñones. ¡¡¡Vamos a gaaaaaaaaaanar!!! ¡¡¡Desde que me desperté tuve la corazonada de que ganaríamos!!! ¡Ahorita que los de la Selección nada más rolen la pelotita y ya! Faltan 23 minutos, oh my God!!! Hidratación. Anuncios, anuncios, cambios, ya regresamos. ¡¡¡Los hinchas estamos eufóricos!!! Me encanta el “bandeau” negro que lleva Memo Ochoa en la cabeza, fue Brigitte Bardot quien lo puso de moda en los sesenta. ¡Mañana me lo pongo igual! 0-2, 0-2, 0-2… ¡¡¡Goooooooooo ooooooooooool!!! Por Álvaro Fidalgo, que entró en cambio. ¡¡¡No lo puedo creer!!! ¡¡¡0-3, 0-3, 03!!! Enrique y yo aplaudimos. ¡¡Estamos felices!!

Gilberto Mora se convirtió en el jugador más joven en ser titular con el Tri en una Copa del Mundo, con apenas 17 años y 253 días; el relevo generacional en la misma noche de la despedida del veterano Memo Ochoa.

¡Ahora sí que ganamos!

 

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