En la pasada columna resalté el noble gesto de las gimnastas norteamericanas Simon Bailes y Jordan Chiles al reverenciar en el podio a la gimnasta brasileña Rebeca Andrade cuando le entregaron la medalla de oro. En los Juegos Olímpicos de París 2024, hubo varios gestos más en otros deportes, que vale la pena mencionar para hacer eco a las palabras del Barón Pierre de Coubertin quien decía que cuando se manifiesta el Espíritu Olímpico en estado puro, “El olimpismo no es un sistema, es un estado de la mente”. Este “Estado de la Mente”, o que también se puede relacionar con el estado de ánimo o actitud, es el que mantuvieron las 3 arqueras mexicanas ganadoras de la medalla de bronce en Paris 2024. En una columna pasada mencioné que al presenciar sus competencias, -como a muchos mexicanos nos habrá pasado-, me emocioné intensamente, lógicamente esta emoción se potencializa cuando observas a un compatriota competir en eventos internacionales, pero en este caso del tiro con arco femenino, el entusiasmo generado se maximizó pues de las tres medallistas, 2 son coahuilenses, Ana Paula Vásquez, de Ramos Arizpe, y Angela Ruiz, de Saltillo, acompañadas de la paisana norteña de Hermosillo, Sonora, Alejandra Valencia. Observé con gran gusto y beneplácito que en todas sus competencias, -las que ganaron y la que perdieron-, las 3 arqueras solidariamente se apoyaban entre sí, sonriendo y felicitándose al lograr tiros buenos, y nunca recriminando o reprochando los tiros deficientes de sus compañeras. Al terminar sus competencias abrazaban con respeto y sinceridad a quienes vencieron, y lo mismo hicieron con el equipo de China que les ganó por muy pocos puntos totales.
Mahatma Gandhi, líder del movimiento de resistencia pacífica que logró la independencia de la India del sometimiento del imperio británico, expresó esta frase, “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”. El bronce que ganaron las arqueras mexicanas, es una recompensa con sabor a oro según las circunstancias de nuestro país en comparación a las potencias asiáticas. China tiene 1,412 miles de millones de habitantes, en comparación con México, en el que habitamos 128 millones, nos superan por más de 10 a 1, y además sabemos que en los países comunistas los deportistas son becados completamente desde su niñez, y en cuanto a Corea del Sur, el tiro con arco es tradición nacional y habitualmente ganan todas las competencias internacionales, como hicieron en Paris 2024 al vencer a China y lograr el oro en el tiro de arco femenil.
Después de lograr la gesta de conquistar la medalla de bronce, les hicieron una entrevista a las medallistas mexicanas, donde les pidieron que se refirieran a sus compañeras con una sola palabra, Angela Ruiz dijo sobre Ale Valencia “experiencia”, y sobre Ana Paula “resiliencia”; a su vez Ale Valencia se refirió a Angela con el concepto de “concentración”, y a Ana Paula como “alegría” enfocada con el empuje de la “convicción”; y por ultimo Ana Paula dijo sobre Angela que era “valentía” y sobre Ale escogió el termino de “voluntad” aderezada con muchos pantalones y vigor.
Otros gestos de nobleza olímpica se dieron cuando Brasil y Angola jugaban los cuartos de final del balonmano femenino, y en medio del partido, la angoleña Albertina Kassoma se lesionó la rodilla e intentó llegar al banquillo de suplentes, pero la rodilla no le respondía y se quedó tendida en el suelo, entonces su rival, la brasileña Tamires Araujo Frossard, se acercó a Kassoma, la levantó en brazos y la llevó hasta un lugar donde pudiera ser atendida, ellas eran rivales en ese momento, pero colegas y hermanas en el deporte.
Durante el partido de semifinales de bádminton femenino, la española Carolina Marín se lesionó gravemente al romperse el ligamento cruzado de la rodilla cuando se encontraba cerca de ganar el encuentro. Marín, desconsolada, tuvo que abandonar la cancha y de este modo, su sueño de conseguir una medalla. Su rival en ese encuentro, la china He Bing Jiao, pasó a la final directamente. En ese encuentro le ganó el oro la surcoreana An Se Young. Cuando subió al podio a recibir su medalla de plata, He Bing Jiao lució en su mano derecha un pin del equipo español, como un gesto de solidaridad con Marín.
En una de las pruebas clasificatorias para la competencia de 100 metros planos femenino, la corredora de Sudán del Sur, Lucia Moris cayó lesionada en el piso con fuertes expresiones de dolor, entonces, su colega de pista, la corredora de Laos Pha Aphay, se regresó a donde estaba Maris para auxiliarla, alertando a los equipos de atención médica quienes la levantaron en una camilla.
En los últimos metros de la carrera del triatlón masculino, el neozelandés Hayden Wilde había logrado ponerse en la primera posición con un paso firme, sin embargo, en esos metros finales, el británico Alex Yee -quien había conseguido la plata en Tokio 2020- hizo un último esfuerzo y con todas las fuerzas que tenía sobrepasó de forma espectacular a Wilde, quien solo pudo observar cómo su rival le quitaba el sueño de la medalla de oro olímpica de las manos en los últimos segundos de la prueba, Yee, contento por la victoria, pero agotado por el esfuerzo, se desplomó sobre el suelo y hasta allí fue a abrazarlo Wilde, quien más allá de la tristeza por no haber conseguido el primer lugar, estaba contento por la victoria de su compañero y amigo. Gestos y gestas olímpicas y humanistas.
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