Resulta inaudito que la mayor parte de un gremio politizado y de profunda conciencia social, pero sobre todo clave en la formación de generaciones, como es el magisterial, se haya sometido a un clan y siga rendido a intereses espurios, no obstante la quiebra de los fondos de salud, pensiones y vivienda y el daño causado por la rapiña. Ninguna mafia política puede ser más fuerte que una organización formada por millares de personas. Es posible corromper a los dirigentes de un comité y a sus adláteres, pero no a toda la organización. Debe haber algo más. ¿Miedo, a qué? ¿A represalias? ¿Indiferencia? ¿Pero cómo abstraerse de una crisis que condena a los maestros y a sus familias a angustias y penalidades aún mayores?
Jesús Rentería atribuye la ruina de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a «la pandilla sindical de truhanes» impuesta hace más de 16 años por Elba Esther Gordillo y el Gobernador de turno, Humberto Moreira. El profesor lagunero y aspirante a la secretaría general de la 38 fue entrevistado por Sergio Martínez, el 28 de julio, para el programa Dictámen Radiofónico. La situación que denuncia es dramática e insostenible: clínicas sin médicos y convertidas en dispensarios; en la pandemia de coronavirus dejaron morir a muchos maestros; los fondos de retiro y de defunción no se entregan desde 2016.
—La cantaleta es que el servicio médico colapsó porque los pensionados ya no aportan. ¡No!, porque ya lo hicieron durante 30 años de servicio —apunta. «Los dirigentes dicen que ingresan 400 millones de pesos y que 300 se van a nómina, mientras que el consejo de administración dice que ingresan 600 millones y se invierten 118 millones en medicamentos. ¡No se miden!, con 118 millones tendríamos farmacias repletas». «La sección que tomaron por la fuerza ya no existe (…), incondicionales de quien se siente dueño ejercen presión en la Secretaría de Educación», acusa.
Rentería encabeza el movimiento «Por uno de nosotros» para la próxima renovación de la Sección 38, pero está dispuesto a apoyar a quien sea postulado por la alianza de las tres corrientes que promueven la alternancia. «Ese debe ser el espíritu (…) pues solamente en la unidad podemos rescatar a la sección. (…) Tenemos que deponer nuestro orgullo, nuestro egocentrismo».
Confirma la información de Martínez de que el candidato de Carlos Moreira es Sergio Ramírez. «No conocemos a ese sujeto, porque (…) llegó usurpando cargos sin ser miembro de la Sección 38. (…) Son intereses muy fuertes los que ellos representan».
También concuerda con Martínez en que el poder de Carlos Moreira viene de sus hermanos, los exgobernadores Humberto y Rubén. «Ese fue, precisamente, el inicio de la debacle sindical (…) y ahora ese dirigente se hizo el cacique de las tres secciones (5, 35 y 38)». Rentería advierte que el régimen pensionario de cuentas individuales, aprobado en 2001, es una falacia; anticipa su derogación y pide a los profesores no aceptarlo. «Ese cuento tan dramático, esa película de terror, va a terminar».
Para el aspirante a la dirigencia sindical, la Sección 38 es un «gigante adormecido» el cual despertará en la contienda electoral que se avecina. Está consciente que se le pueden inventar delitos. «Nada nuevo, esa ha sido la estrategia de estos 20 años (formar expedientes, sembrar droga (…) ahí está el caso del hijo de Noé Garza (lo) destruyeron». Pero no se arredra. «No les tengo miedo, les recuerdo: ya los combatimos en 1988 (…) los corrimos por nefastos». Rubén Moreira es el único del clan a quien cita por su nombre en la entrevista. «Se caracterizó por un desprecio absoluto para el magisterio. (…) A la coalición (de trabajadores jubilados) les dio atole con el dedo (…) pero mis compañeros se asesoraron mejor y lograron un fallo (favorable) de la Corte». «Se les puede ganar. (…) Los caciques duran hasta que la base quiere. Se van a ir, ya les queda poco».
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