¿Qué es el poder? Como es costumbre, en esta columna empezaremos por definir y discernir el significado amplio de tan importante palabra que ha propiciado las peores hecatombes de la historia universal en este planeta. Considero muy importante el agotar todo lo referente a este término, ya que como iré paulatinamente encauzando la explicación de este denso texto, es necesario comprender el fondo y trasfondo de lo que está sucediendo en México y lo peor que nos podría suceder.
El poder por si solo es una herramienta, poderosa por supuesto, pero lo extremadamente peligroso no es la herramienta en sí, sino las manos, la mente o el corazón de quien lo posee. El poder puede unir o dividir, construir o destruir, dar vida o muerte, alegría o tristeza. Poder por amor, para dar y repartir, o poder por rencor, para quitar, expropiar y consumar venganzas, sanar frustraciones y alimentar un ego enfermo, lo peligroso para nuestro país es que se están repitiendo una a una las fases del proceso de deterioro del poder como herramienta positiva y benéfica, para convertirse en arma de destrucción masiva, sin exagerar.
En México, ya se ha destruido la economía, el sistema de salud, la unión de los mexicanos, las instituciones, la confianza entre nuestros conciudadanos, etc. Poder designa la capacidad o la potestad para hacer algo. La palabra proviene del latín potēre, y este a su vez de posee, que significa “ser capaz”, el dominio, imperio, facultad o jurisdicción que tiene alguien para ordenar algo: “El poder de decisión sobre el Gobierno de un país. Asimismo, puede referirse a la facilidad, tiempo o disposición que tiene alguien para hacer algo, o que alguien, o muchos, o pretendidamente todos hagan lo que quien ostenta el poder quiere que hagan.
¿Esto les suena o les parece algo conocido? ¿Quién pidió a sus colaboradores que su lealtad debía ser ciega? ¿Quién obtuvo y a toda costa quiere volver a poseer el Poder Legislativo de las cámaras de Senadores y Diputados? ¿Quién hace descaradamente todo lo que está en su poder haciendo mal uso de el para someter y mandar sobre el Poder Judicial? ¿Quién quiere el poder absoluto?
Quien ostenta el Poder Ejecutivo tiene como función la de representar los intereses de su país, sin embargo en este momento traiciona completamente este ideal, porque los únicos intereses que busca cumplir son los suyos propios y los de su élite de cómplices que llevan a cabo al pie de la letra la frase del dictador romano Julio César: Divide y vencerás. Sin el más mínimo remordimiento en aras de cumplir sus ambiciones exponiendo al país a la división de compatriotas que podría desembocar en la violencia e inclusive exacerbados los ánimos a una guerra civil y a la intervención del Ejército o la Guardia Nacional.
Es grotescamente paradójico que esta Administración cuyo lema principal de batalla ha sido acabar con la corrupción ahora es el más vivo ejemplo de la frase o aforismo acuñada por el historiador británico
John Dalkberg que dice: El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. En el colmo de esta Administración se corrompen hasta las instituciones creadas para combatir la corrupción, se roban hasta lo que se recuperó para crear el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, razón por la cual renunció su director Ricardo Rodríguez. Si no fuera tan terriblemente perverso lo que está sucediendo en nuestro país, daría hasta risa por lo ridículo de su pésima y difícilmente más ineficiente Administración.
Dice el Presidente que, “todos los que no están con él están en su contra” o lo que es lo mismo “El Presidente está en contra de todos los que no están con él” ¿No es esta una cínica y descarada declaración de guerra contra su propio pueblo? El pueblo de México somos casi 130 millones de mexicanos, es inaudito y raya en la locura hacer declaraciones como esta a un pueblo, al que como algunas de sus obligaciones debe conducir en la búsqueda del bien común y preservar la seguridad nacional.
Lo que sucede ahora es que el poder se convierte en un fin en sí mismo, obtener el poder por el poder, para poder hacer con el lo que le plazca en su beneficio propio y por su ego personal, y apoyado por las fuerzas armadas con quienes el Presidente estrecha cada vez más sus lazos. Ese es el peligro real y latente, sin exagerar, ya que no hay conciencia social ni límites
humanitarios.
Tenemos antecedentes históricos en tiempos y formas en dictadores como Mussolini, Hitler, Stalin, Mao Tse Tung, la dinastía de Kim Sung, Fidel Castro, Pinochet, Videla, Chávez, Maduro, etc. Esta es una realidad y no es exagerado ni fatalista que nos podría suceder; actualmente hay 32 países en régimen de dictadura y viven en el mundo de esta manera 28% de la población mundial.
Creo que he dejado muy claro por qué es un grave peligro votar por Morena este 6 de junio, esto es en cuanto al escenario nacional; hay escenarios estatales, municipales y distritales. La columna pasada expresé que votaré por “Chema”. En esta ocasión más bien intentaré deducir ¿por qué quiere “Chema” ser Alcalde de Saltillo? ¿Por qué le conviene a los saltillenses que “Chema” sea nuestro Alcalde?
Sin temor a equivocarme a “Chema” le gusta ser un servidor público, tiene vocación natural, lo disfruta, le satisface, le hace feliz, –que ese debe ser el fin y objetivo prioritario en nuestra vida– ha cumplido cabalmente con todas sus encomiendas en la multitud de cargos que ha ejercido, no es egocéntrico, no busca los reflectores, al contrario, si de algo se le acusa es de mantener un perfil serio, sobrio, sereno y prudente.
Creo que para “Chema” ser Alcalde de Saltillo es otra oportunidad de hacer el bien haciendo su trabajo, le gusta cumplir, le enorgullece ser eficiente y eficaz, le hace feliz hacer feliz a alguien o a muchos más. Qué mayor oportunidad de realización puede aspirar en la vida alguien honorable de verdad, que la de servir a sus conciudadanos, en lugar de servirse de ellos; que triste y lamentablemente es lo que hace la mayoría de los políticos en México.
En su momento yo he sido afín y crítico de todos los partidos políticos de nuestro país, y he escrito y recalcado errores y aciertos; todos somos falibles, como individuos y como agrupaciones políticas, es un hecho conocido que el PRI ha cometido multitud de errores y faltas, pero también ha sido autor de grandes aciertos. Creo que dentro de la gran confusión e inmadurez política que aqueja a nuestro país, la única forma de tener un juicio certero es el juzgar simple y llanamente lo que sucede en el aquí y ahora, y basándonos en esta premisa, en Coahuila el gobernador Miguel Ángel Riquelme está haciendo las cosas bien.
“Chema” no va a dar sorpresas caprichosas ni va a pretender inventar el hilo negro, él tiene muchísima experiencia en muchos rubros y su último cargo como secretario del Gobierno de Coahuila, le califica más que a nadie para conducir eficientemente las riendas del Gobierno municipal es claro, es obvio, geométrico y matemático, como se dice coloquialmente, “no tiene pierde”.
Orejas, nariz y rabo a mis doctores Heliodoro y Nadia Villanueva, todo un éxito la operación y respiro como recién nacido, compusieron los daños de cinco o seis fracturas que traía, ¡muchas gracias!
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