En columnas anteriores se escribió en este espacio sobre el Gobierno ciudadano y el Gobierno abierto, tratando de encontrar los orígenes y explicaciones de lo que abarcan estos términos y conceptos. Me parece de vital importancia que los ciudadanos sepamos que es un Gobierno ciudadano, y comprenderlo a cabalidad llevando a cabo activamente nuestros derechos y obligaciones, para que de esta manera podamos coadyuvar, cooperar y colaborar en un Gobierno de esta naturaleza, que es específicamente el que pretende implementar en Coahuila el próximo Gobernador, Manolo Jiménez.
Los ciudadanos nos expresamos masiva y apasionadamente en las marchas efectuadas para la defensa del INE y otras instituciones democráticas, y eso me devolvió la esperanza de poder salvar a nuestro país de peores tragedias que las que ya hemos estado padeciendo en este sexenio, en dado caso que el partido en el poder ganara las elecciones para Presidente el año que entra. Se suponía que, para elegir al candidato para contender en las elecciones del 2024 por parte de la alianza formada por PRI, PAN Y PRD, sería a través de un método en el cual pudieran participar intensamente precisamente esas fuerzas vivas y oleadas ciudadanas que se han expresado libre, pacífica, valiente, y decididamente para proteger simplemente lo que es nuestro, nuestra tierra, nuestro país, nuestra nación, nuestra patria. En los últimos días, después de que se ha dado a conocer el método de selección, muchos personajes que habían dado la cara enfrentando abiertamente las absurdas y autocráticas acciones ejercidas por el Poder Ejecutivo, han decidido salirse de la contienda para la elección del candidato, aludiendo a que el método está amañado y las circunstancias no son justas, e imposibilitan que gane democráticamente la mejor opción, sino que lo hará quien más recursos tenga para la movilización de gente que vote por su candidatura, en otras palabras que hay trampa o truco para poder ganar. Esto me entristece y decepciona, al nuevamente caer en cuenta que a la mayoría de los políticos les interesan más sus circunstancias y beneficios personales que los del pueblo al que aparentemente desean servir, y puede ser terriblemente probable que se elija una candidata o candidato que perderá la elección por ineptitud, o inclusive a propósito, a través de un pacto cupular con el actual Gobierno. Esto es inmensamente vergonzoso, pero dramáticamente todo puede suceder en nuestro vapuleado México.
Desde muy pequeño me ha interesado mucho la evolución de nuestra especie en los planos religiosos, políticos, culturales, sociales, y en todos aquellos que me ayuden a comprender quienes somos en realidad, ¿Quiénes y como somos los seres humanos?
Somos la única especie en el planeta que muestra comportamientos muy diversos y heterogéneos entre diversos grupos, e inclusive muy notoriamente a nivel individual. La casi total población de organismos vivos en el planeta Tierra siguen vías de conducta homogéneas, ortodoxas, estables y previsibles, y los seres humanos somos y hacemos todo lo contrario, en muchas ocasiones nos comportamos de manera errática, absurda, incoherente e impredecible. Llegamos a los extremos de la maldad y la bondad, del egoísmo y el altruismo, de lo abominable y lo sublime. Yo considero que el ser humano está en una etapa de prueba, como si de un prototipo de nuevo producto se tratara, y estamos todos expuestos a la selección natural dictada por las leyes y constantes del acierto y error. Un cierto porcentaje de seres humanos son exitosos y confiables, y otros simplemente no lo son. Y en el plano de los ciudadanos comunes esto ha sucedido durante miles de años de multiplicación, evolución y crecimiento, y no ha pasado nada terriblemente negativo. Sin embargo, cuando uno de estos seres humanos con defectos de fabricación, o complejos y traumas de vida no superados llega al poder, eso sí es sumamente peligroso. En el principio de nuestra especie era relativamente fácil y sencillo elegir al líder, simplemente era el más fuerte e inteligente, el más resistente y resiliente, el mejor cazador y quien ganaba en las peleas con otros miembros de la tribu. Eventualmente los lideres fueron los más sabios y justos, los más honorables, los más queridos. Lamentablemente cuando ser el líder se acompañaba de gobernar y de la acumulación de riquezas, privilegios y poder, reinó el caos, y quienes accedían al Gobierno empezaron a ser los más siniestros, malvados, crueles y despóticos personajes, y pretendieron trascender heredando el poder a sus descendientes, o siervos más serviles y abyectos. Este tipo de gobernantes, –que no líderes–, son los que han provocado y propiciado la diferencia y lucha de clases, la pobreza, la ignorancia, la esclavitud, las guerras, los genocidios y todo aquello que tiene como consecuencia la explotación del hombre por el hombre. Este tipo de nefastos gobernantes son los que han impedido la evolución social y cultural de nuestra especie, después de miles de años de evolución, tecnológicamente somos capaces de lograr acciones inimaginables por nuestros ancestros, y cada día se avanza a grandes zancadas por ese cauce, pero absurda y patéticamente todavía no sabemos cómo elegir bien a nuestros gobernantes, y ellos son egoísta y egocéntricamente incapaces de gobernar justamente para todos.
Es urgente que se mejore el sistema, para que nunca mas, una sola persona pueda, a voluntad y capricho, dirigir el destino de mas de 120 millones de personas, de ciudadanos mexicanos.
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