Septiembre, un mes que tiene un significado muy especial para todos los mexicanos. Es nuestro mes Patrio con fechas importantes para conmemorar la Independencia de nuestro México.
Y si hacemos una revisión del calendario, nos encontraremos que los mexicanos iniciamos el año con reuniones o festejos y cerramos de igual manera. Enero con la Rosca de Reyes, le seguimos para concluir con los festejos de Navidad. De doce meses, al parecer sólo dos o tres está tranquilo, hasta cierto punto, por vacaciones de verano.
¡Qué bonito! Es nuestro México; alegre, festivo, amigable. Forma parte de nuestro ser, de nuestro carácter. No hay duda de que Dios vio algo hermoso en esta tierra que la dotó de todo lo necesario para que los que naciéramos en ella, tuviéramos la oportunidad de ser felices.
Sin desviar la atención, me quiero enfocar en el Mes Patrio, en septiembre, el mes dedicado a honrar a nuestros Héroes, hombres y mujeres que participaron en un proceso armado y social que duró 11 años (de 1810 a 1821)
El colorido en las calles de cualquier ciudad de nuestro México anunciaba una fecha muy importante. Las escuelas preparaban eventos donde participaban alumnos para revivir los momentos cruciales que marcaron el nacimiento de nuestra Nación. Los héroes de ayer hacían acto de presencia en cada estudiante que con orgullo lo representaba en una obra o durante el desfile.
Nuestros Héroes siempre estuvieron presentes en los libros de Historia, en cada evento escolar con el propósito de rendirles el homenaje a su recuerdo. La gratitud de una niñez que fue creciendo, reconociendo su entrega y su amor a la tierra de los hombres y mujeres de una época muy lejana, pero siempre presente en la memoria colectiva.
Todos ellos se ganaron el respeto de generaciones y el derecho de que su nombre sea perpetuado y hasta escrito con letras de oro.
La noche del Grito desde el balcón de Palacio Nacional los incluía. El presidente en turno con fervor decía el nombre de cada uno y una multitud que llenaba la explanada del Zócalo respondía a todo pulmón ¡VIVA!
Era una fiesta popular de la que el pueblo ha disfrutado. La gente no va a “ver” al gobernante, va a participar de una ceremonia, la del “Grito” que a todos los ciudadanos pertenece.
Es una fiesta familiar y así lo sienten, por eso, desde temprano la gente se dispone a ir. Después del “Grito”, un poco de diversión. Sin faltar los puestos tradicionales con comida mexicana.
Imperdonable que la presidenta “borrara” el nombre del general Ignacio Allende de los vítores el día del “Grito”. Tal omisión no fue descuido, fue intencional porque a pregunta expresa respondió con ese dejo de soberbia que le acompaña creyendo que es dueña de todo, hasta de la Historia del país: No había tiempo y prefirió darle el lugar a alguien más.
Hay que recordarle a la señora presidenta, con “a” que ella gobierna, pero no es la dueña ni del palacio que habita, ni de los vehículos que la transportan. Es dueña de nada porque todo pertenece a la Nación. Que no basta con proclamar austeridad mientras en la realidad hay dispendios millonarios de no pocos funcionarios señalados por enriquecimiento que no han podido o querido explicar, abuso del poder, ocultamiento de individuos señalados por traicionar las instituciones
Hay que recordarle también, que la Historia de nuestro México, no empezó a escribirse con la llegada de un grupo al poder. México tiene un pasado de lucha real y verdadera no de la que presumen hoy en día quienes andan en campaña adelantada.
Permítanme preguntar algo que considero necesario hacer. Según la presidenta “Vendrán más arengas los próximos años” “hay que limitar el Grito” o sea, quitar para poner a SU antojo; tal y como hizo con Ignacio Allende la noche del Grito ¿es advertencia o amenaza? “¿Dónde están los Historiadores del país? Los militares ¿No se sintieron ofendidos al observar que el nombre del General Allende fue eliminado de las arengas?
El que miles de personas estuvieran en la explanada del Zócalo, es porque siguen la costumbre de asistir a la ceremonia del “Grito” y al siguiente día, ir a presenciar el desfile que resulta un verdadero espectáculo. De ninguna manera significa que vayan a aplaudirle al gobernante en turno. Quien llega a gobernar, debe seguir cumpliendo con una tradición arraigada y no modificar a su antojo los vítores.
Las arengas son para rendir homenaje a nuestros Héroes. Se debe mencionar el nombre de cada uno, como siempre se hizo. Responder con el ¡VIVA! es señal de reconocimiento a su legado.
De ninguna manera se debe incluir nombres de políticos que nada tienen que ver con una fecha importante para los mexicanos. Hacerlo es mostrar ignorancia y desvirtuar el evento; además, suena a lambisconería.
Es un festejo Patrio, fecha en que edificios y negocios colocan banderas y adornos alusivos a la ocasión. Colorido en la vestimenta; trajes regionales, música, alegría, sin olvidar la gastronomía de nuestro México.
De ninguna manera se trata de un evento político donde los funcionarios se uniforman con los colores de su partido.
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