Nacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 1 de agosto del 2021 a las 12:32
Ciudad de México.- En México, grupos del narcotráfico se han ensañado con las personas que buscan a sus seres queridos desaparecidos, ejemplo de ello es que en menos de un mes dos de ellos fueron asesinados.
El crimen contra Aranza Ramos
El primer caso fue en contra de Aranza Ramos Gurrola, integrante de un colectivo de madres buscadoras de Sonora, quien fue asesinada el 15 de julio en la comunidad de Ortiz, en el municipio de Guaymas, una zona donde opera Rafael Caro Quintero, alias en Narco de Narcos, líder del Cártel de Caborca.
Aranza se integró al colectivo “Guerreras Buscadoras” para buscar a su esposo Brayan Omar Celaya Alvarado, quien desapareció el 6 de diciembre de 2020.
En su última publicación, Aranza Ramos pidió compartir la imagen de su esposo y mantenerlo en sus oraciones.
“Por favor, si tú sabes dónde está házmelo saber, sólo quiero poder tener una poca de paz, ya son 7 meses 8 días sin saber de él y ya no creo poder continuar más”.
Los colectivos lamentaron el hecho y exigieron a las autoridades justicia por su crimen.
Padre buscaba a su hijo desaparecido
En cuanto a José Nicanor Araiza Dávila, él buscaba a su hijo desaparecido en el estado de Zacatecas, pero fue encontrado muerto tras ser privado de la libertad, en una zona donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa (CDS) y su Grupo Flechas, supuesto equipo de élite al servicio de Ismael “el Mayo” Zambada, mantienen un batalla por la zona.
El pasado 22 de julio, hombres armados irrumpieron en la vivienda del activista, en el municipio de Villa de Cos, y se lo llevaron.
Araiza Dávila, de 51 años, buscaba a su hijo Nicanor Araiza Hernández, quien desapareció el 30 de septiembre de 2018, también en Villa de Cos.
Después del secuestro, el Consejo Ciudadano del Mecanismo Estatal de Búsqueda, del que la familia Araiza formaba parte, urgió a las autoridades a dar con su paradero, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues días después lo encontraron sin vida y con huellas de tortura.
El llamado de buscadoras en Tamaulipas
Ante esta situación de inseguridad, la Unión de Colectivos de Madres Buscadores en Tamaulipas pidió una tregua al Cártel del Golfo (CDG) para poder buscar a sus desaparecidos en un predio conocido como la “Brecha del Infierno” donde se encuentra La Bartolina, en el municipio de Matamoros.
La zona que se hizo conocida por los terribles hechos que se han suscitado ahí, pues autoridades mexicanas han recolectado media tonelada de huesos calcinados, víctimas de grupos del narcotráfico en específico de los Ciclones una facción del Cártel del Golfo.
Con información de La Opinión
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