Nacional

Publicado el lunes, 5 de enero del 2009 a las 16:00
Acapulco, Gro.- La guerra de los cárteles del narcotráfico tiene contra la pared a más de la mitad de los 81 municipios de Guerrero. El costo de la lucha desatada aquí por las facciones de los grupos criminales dirigidos por los hermanos Beltrán Leyva, “La Familia”, Ismael “El Mayo” Zambada, Joaquín “El Chapo” Guzmán y los Carrillo Fuentes, fue el repunte de la violencia de “alto impacto” con alrededor de 360 ejecuciones -cifra superior a la tercera parte del total de crímenes en la entidad, según datos dados por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal-, la corrupción policial y el narcomenudeo.
Militares, policías, ganaderos, campesinos, jefes de células del narco y hasta sus familiares se encuentran entre las víctimas de la violencia sin límite empleada por los grupos criminales para apoderarse de las rutas del tráfico de drogas en las regiones de la Costa Grande, Tierra Caliente, la sierra de Filo Mayor y los municipios que convergen hacia el centro de la República. Las confrontaciones en esos sitios tienen nombres de responsables: Rogaciano Alba, Mario Pineda, “El Rojo”, Rubén “El Nene” Granados y una lista de apellidos de familias en las que se entrelazan intereses diversos políticos, económicos y criminales en esas zonas del estado.
A su paso, los criminales han corrompido las corporaciones municipales en esas zonas y causado miedo y zozobra entre la población. La detención del comandante de la Policía de Zihuatanejo, Timoteo Mata Cruz, “El Fibras”, y de Luis Antonio Romero de los Santos, “El Chavo”, y 22 policías y sicarios al servicio de los Beltrán Leyva -investigados por la matanza y decapitación de ocho militares apenas en diciembre pasado- son el caso más reciente y emblemático de corrupción policial, pero no el único.
De las filas de la Secretaría de Seguridad Pública del estado se cesó a más de mil 500 de sus hombres en los últimos tres años tras una serie de ejercicios de depuración, pero lo sucedido en las corporaciones municipales es un misterio, pues nadie sabe quien ingresa y quienes dejan esas corporaciones. Por eso, junto a la pobreza y la marginación que se vive en gran parte de los municipios de esas regiones, la contención de la escalada de violencia y depuración policial son los principales retos de los nuevos presidentes municipales que iniciaron apenas el primer día del año su mandato, de acuerdo con un análisis del Gobierno del estado.
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