“¡¡¡Gulp!!!”, tragaron saliva como pudieron los que integraban la delegación mexicana cuando escucharon a Trump en su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas decir: “México es, lamentablemente, el epicentro de la violencia de los cárteles. Es inaceptable que los Estados Unidos compartan una frontera de 3 mil 200 kilómetros con un territorio controlado por cárteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su territorio de los enemigos de la humanidad”.
“¡¡¡Gulp!!!”, volvían a sentir nuestros compatriotas, funcionarios de la 4T, ante las pedradas del hombre anaranjado envueltas con pétalos de rosas: “La seguridad y protección llegará a México. Me enorgullece decirles que tenemos una excelente relación con el Gobierno mexicano. Hemos logrado grandes avances. Ellos tampoco quieren a los cárteles. Y cuando llegue ese día, toda esta región será un lugar mejor, más seguro y más hermoso para vivir y prosperar”.
En la mañanera del miércoles 23, Claudia Sheinbaum respondió a una pregunta de un reportero que tenía que ver con las declaraciones de Trump en relación a lo difícil que resulta ser vecino de un país donde gobierna el crimen organizado: “Yo podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas’, o podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas’, pero no lo voy a decir”. Explicó que no lo diría porque tiene buena relación con Trump y con el Gobierno de Estados Unidos. Cerró con: “Estamos trabajando de manera coordinada y vamos avanzando”. También insistió en el respeto a la soberanía nacional.
Por su parte, Roberto Velasco ayer comentó que el viernes por la tarde será el turno de México en el Debate General de la Asamblea de la ONU. La SRE adelantó que México planteará la necesidad de que el derecho internacional prevalezca sobre la fuerza, y lo presentó explícitamente como respuesta a los comentarios de Trump sobre México como “epicentro” de los cárteles. También hablará de proteger los derechos humanos de la población civil y de que se respeten siempre la soberanía y la integridad territorial de las naciones. Completan la agenda el combate a la pobreza y la desigualdad y la defensa de la diplomacia y el multilateralismo para resolver conflictos. ¿Responderá Velasco a Trump con nombre y apellido o más bien en un tono conciliador, así como el que suele abordar Sheinbaum? A Velasco, en representación de la Presidenta, mientras escuchaba el discurso de Trump el martes, una fotografía lo captó haciendo una mueca, mientras que el embajador Héctor Vasconcelos bajaba la mirada, con una absoluta expresión de desolación. Se veía ojeroso, pálido, totalmente devastado. Para él todo lo que tiene que ver con la 4T es sagrado, es intocable. Para él, el líder del movimiento, López Obrador, es el Mesías, el incorruptible y el político más visionario del país.
Por otro lado, no podemos dejar de comentar la polémica LGBT. El lunes 21, Velasco habló en la reunión del grupo núcleo LGBTIQ+ de la ONU, que México copreside con Noruega. En redes se difundió la idea de que había respondido a Trump con ese discurso, cuando en realidad fue un día antes. Y ayer Sheinbaum recordó que el canciller aún no ha hablado en la Asamblea.
Por último, nos preguntamos qué hubiera pasado si la presidenta Claudia Sheinbaum hubiera asistido a la Asamblea General de Naciones Unidas y hubiera escuchado las declaraciones tan duras de Trump. ¿También hubiera hecho “¡¡¡gulp!!!”, o bien, se hubiera retirado de la sala, como hiciera parte de la delegación de Cuba y Venezuela cuando Trump se refirió a estos dos países?… No, no se hubiera parado y hubiera hecho ¡¡¡gulp!!!
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