Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el martes, 5 de mayo del 2015 a las 14:09
Saltillo, Coah.- Por fraude electrónico (un delito que no ha colocado tantos internos en el Penal de Saltillo), el lagunero Luis Antonio González García cumple una sentencia de 15 años y un mes.
Desde el área educativa del centro de readaptación, el interno de 45 años comparte su versión de cómo llegó tras las rejas. Acepta el delito, que se le facilitó cometer porque “le sabe” a los sistemas.
Desde muy pequeño le atrajo el mundo de las computadoras, por lo que se propuso algún día llegar a ser ingeniero y dominar a placer esa disciplina. Sí lo logró, pero se fue por el lado equivocado… ahora paga su error.
UNA VIDA DE PELÍCULA
Desde la secundaria participó en los talleres de electricidad, luego cursó una carrera técnica en instrumentación y control. Más grande estudió ingeniería en sistemas electrónicos e ingeniería electrónica industrial.
Con mucho orgullo, cumplió la meta que se propuso en la vida, logró acomodarse en una gran empresa, aunque el gusto no le duró mucho tiempo.
Explica que el delito que cometió es un robo a las cuentas bancarias de usuarios de esas instituciones mercantiles, desvió pequeñas cantidades.
Esa actividad ilícita hubiera pasado desapercibida, de no ser por un hecho que parece sacado de la trama de una película: Una mujer que conoció en uno de sus viajes de trabajo a Estados Unidos le pidió que le ayudara a trasladar unos menores desde Zacatecas hasta ese país.
Llegó incluso a alojarlos varios meses en su casa, ya los iban a mandar hacia aquel lugar pero los familiares de los niños dejaron de recibir dinero de la persona y fue acusado de que los mantenía secuestrados.
En la investigación por ese delito, los sabuesos dieron con los movimientos fraudulentos que efectuaba y las autoridades incluso involucraron a su hermana y a su padre en los hechos.
Tuvo que aceptar un trato de responsabilizarse del delito siempre y cuando sus familiares no pisaran la prisión.
“Nos iban a fregar con un año y medio de proceso y no nos iban a cobrar nada pero ese tiempo iba a ser como de 15 a 20 años para mi hermana y papá”, afirmó.
Luis Antonio ingresó al Penal de Torreón, en el que permaneció 2 años y 7 meses, luego fue trasladado a Saltillo, donde lleva 5 años con 4 meses.
CASTIGO POR COCINAR
La sentencia que tiene que cumplir es alta, pero detalla que al llegar a los 10 años de prisión puede solicitar un beneficio en el que le otorgan un día de descuento en su pena por cada dos días trabajados.
Ahora el interno labora en la empresa Human Factor, lugar en el que trabajan los pivotes de inyección de la empresa Technotrim.
En su tiempo libre el reo camina, ya que no puede hacer otros deportes debido a que tiene 16 clavos en una pierna y cuatro en la otra, además en un tobillo.
“Me gusta mucho cocinar, pero ya me lo prohibieron aquí adentro, una vez estuve castigado por cocinar en un taller”, comparte.
Al principio Luis Antonio rechaza que se le tomen fotografías, aunque luego acepta porque dice que con el paso de los años ya nadie lo va a conocer y menos en Saltillo. De su caso no existen registros periodísticos en internet.
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