Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 21 de enero del 2026 a las 20:48
Ciudad de México.- En una cueva de la isla de Sulawesi, en Indonesia, quedaron marcadas unas manos humanas que han atravesado el tiempo. Tienen al menos 67 mil 800 años y hoy son consideradas la expresión de arte rupestre más antigua estudiada hasta ahora.
Las huellas, de un tono tostado, fueron creadas mediante una técnica sencilla y poderosa: alguien colocó la mano contra la roca y sopló pigmento alrededor, dejando el contorno. En varios casos, las puntas de los dedos fueron alteradas deliberadamente, afinadas hasta volverse puntiagudas, como si buscaran comunicar algo más que una simple presencia.
El análisis fue realizado por investigadores indonesios y australianos, quienes determinaron la antigüedad al fechar las costras minerales formadas sobre las impresiones. El resultado sorprendió incluso a especialistas en arte prehistórico.
Al conocer el estudio, publicado este miércoles en la revista Nature, la paleoantropóloga Genevieve von Petzinger confesó que no pudo contener la emoción. “Solté un pequeño grito de alegría”, dijo a The Associated Press. Para ella, el hallazgo encaja con la idea de que la creatividad humana surgió mucho antes de lo que se pensaba.
El autor principal de la investigación, Maxime Aubert, de la Universidad Griffith, explicó que estas plantillas no son gestos aislados, sino parte de una tradición compleja de arte rupestre, probablemente compartida por comunidades enteras. En conjunto, ayudan a construir una línea de tiempo más clara sobre el origen de la expresión simbólica.
La respuesta aún no es definitiva. Las impresiones pudieron haber sido hechas por denisovanos, un grupo humano extinto que habitó la región y que quizá convivió con los primeros Homo sapiens. Otra posibilidad es que pertenecieran a humanos modernos que, tras salir de África, se desplazaron por Asia hasta llegar a Australia.
En la misma región de Sulawesi se han encontrado otras pinturas —figuras humanas, aves y animales similares a caballos—, aunque esas obras son mucho más recientes, de hace apenas cuatro mil años.
Los investigadores creen que aún queda mucho por descubrir. Islas cercanas podrían ocultar arte todavía más antiguo, esperando ser visto por primera vez.
“Para nosotros, este hallazgo no es el final”, escribió Aubert. “Es una invitación a seguir buscando”.
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