Los hechos ocurrieron en la calle Nicolás Bravo, entre Aldama y Terán, en una antigua casa-habitación marcada con el número 407. No se ha confirmado si se trata de restos humanos.
Los restos fueron encontrados por trabajadores que realizaban labores de ampliación y remodelación en la parte posterior de la vivienda, específicamente en el área del patio.
De acuerdo con la información preliminar, los empleados realizaban una excavación para la inyección de una columna cuando localizaron las piezas.
Los huesos estaban desgastados y deteriorados, y permanecían enterrados a poca profundidad.
El propietario del inmueble dio aviso inmediato a las autoridades para descartar cualquier situación de riesgo.
Al lugar arribaron inicialmente elementos de la Policía Municipal, seguidos por agentes ministeriales y personal del Instituto de Criminalística y Servicios Periciales.
Las autoridades informaron que no se trataría de un esqueleto completo, sino de piezas óseas aisladas.
Los peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado están llevando a cabo las diligencias necesarias en el sitio para exhumar los restos y determinar, mediante estudios forenses, su antigüedad y si corresponden a una persona.





















