Un cementerio, una funeraria, una imprenta, un templo y un puesto de tacos en el mismo lugar
Ahí, frente a la plaza San Francisco, donde fue uno de los primeros cementerios de la ciudad, se ubicaba la funeraria de don Jesús Moya de la Fuente, precisamente donde ahora es la taquería Los Compadres, y frente al puesto de don Nico, pionero de los tacos colorados en Saltillo de inigualable sabor y textura, su contenido: simples frijoles y papa. Hasta donde tiene que llegar el cronista urbano para ilustrar un lugar lleno de historia y de acontecimientos.
Ahí en esa funeraria trabajo mi papá, Carlos Gaytán Villanueva, siendo muy joven, pero no vayan a creer que de chofer de la carroza o preparando muerto, no, él era impresor, porque ahí don Jesús Moya tenía un taller gráfico donde imprimía no sólo las esquelas de su negocio, sino que hacia otro tipo de trabajos, como invitaciones, facturas y demás servicios que el negocio ofrecía.
En aquel tiempo, había dos o tres de esos negocios: recuerdo la de la Asociación de Carpinteros de Saltillo, que no sólo fabricaban las cajas, sino que ofrecía los servicios funerarios.
La imprenta del señor Moya subsiste a más de 100 años de fundada, no obstante, don Jesús hace años que ya falleció. Ahora la sucesión es con maquinaria moderna y está a cargo de algunos de sus nietos, hijos de Bernardo Molla y su esposa, Ley, “la chica más bella del barrio de San Francisco”, hija del señor Mellado de la Fuente. Don Bernardo, además de gran futbolista, se encargó de la imprenta por muchos años.
Basado en los resultados de búsqueda, me encontré que el apellido Moyua es originario de Oñati, España, que seguramente fue modificado al llegar a México, donde se le conoce como Moya.
Y que coincidencia, pues resulta que en la búsqueda del apellido encontré La Funeraria Moyua la cual inauguró un tanatorio en 2008, en la ciudad mencionada de Oñati.
Y mi labor de aprendiz de escribidor me condujo a este lío, que ojalá usted lo haya entendido, pero resulta que la funeraria y la imprenta del señor Moya de la Fuente existió y cobra mayor relevancia, pues en Saltillo, es un negocio prestigiado, con trascendencia hasta nuestros días, atendida por uno de los notables hermanos Mellado Molla, me refiero a la imprenta desde luego, porque la funeraria desapareció a la muerte de don Jesús.
Y otra convergencia me lleva a concluir, que como las cosas se acomodaron tan bien, pues antaño las iglesias católicas de Saltillo, contaban con sus propios panteones, y uno de ellos estuvo en torno al famoso templo. Tras el cierre de este, me imagino se instaló el señor Moya con su funeraria. Ahí en la placita San Francisco, ahora enorme y solitario monstruo urbano (elefante blanco), prevaleció por mucho tiempo don Nico, el pionero de los tacos colorados y precisamente en el edificio que ocupa la funeraria y la imprenta está ubicada la taquería Los Compadres, la primera de la cadena que nació gracias a la visionaria idea de la señora Emilia Destenave Kuri y Juan Antonio Aguirre Valdez, su esposo. Como decían los antiguos cuando algo coincidía o sucedía: ¡Hasta allá chispió la bala!
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