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‘Hicimos lo que pudimos, respecto a los aranceles

Por ATL DEL DESIERTO

Hace 1 año

Esa pobre afirmación, refleja la miseria intelectual de Marcelo Ebrard, y refrenda lo que siempre fue. No tiene una mejor imagen, que cuando era el que bañaba al perro de Camacho Solís, que no dejaba de ser poca cosa.

La Ciudad de Mexico ha sido siempre el paraíso de vivales con apellido extranjero que encandilan a los nativos, muchos de esos locales no entienden que muchos de esos “hombres blancos y barbados, llegaron después de fracasos, o delitos en sus tierras, y no son mas brillantes que la mayoría de la prole.

Los aranceles existen desde hace siglos, eran, hace mucho denominados como alcabalas, y eran en algunos lados el equivalente a los impuestos, los gobiernos tenían fuentes diferentes de ingresos: tarifas, impuestos y alcabalas (que era lo que se pagaba en los puertos, por la importación de productos, y a veces, entre gobiernos locales.

Cuando se intensificó el comercio internacional, a partir de la revolución industrial, era común el cobro de alcabalas por textiles, (el imperio británico hizo de la producción de algodón y el comercio de telas de ese material, el centro de su comercio)

Era tan relevante el cobro de alcabalas que hasta motivó a Adam Smith escribir su libro: La Riqueza de las Naciones, en el que usaba de foco principal, la frase: ”dejar hacer, dejar pasar” el punto de giro de la base el liberalismo económico. Su propuesta era una especialización regional en determinados productos, y que las naciones tuvieran mas ganancia en producir sus mejores productos y comprar fuera, aquellos que no les fueran rentables.

Ya en 1990, veíamos que ricas naciones y otras en vías de serlo, en sus estructuras, tenían características que les permiten sobrevivir a barreras arancelarias y no arancelarias (en 1990, aun regía el GATT, que hacia que Mexico cobrara poco mas del 30% de aranceles, pero, aun con eso, Estados unidos, Canadá. Japón, sudcoreano, Alemania, España, y otros, hicieran grandes negocios vendiendo a Mexico y a veces, comprando, respetando el pago de aranceles.

Claro, tenían gobiernos que no saqueaban las arcas nacionales, sus bancas tenían grandes sumas, producto de ahorros e impuestos de sus ciudadanos, algo que les permitía, apoyar con créditos a sus ventas al exterior, esa solidez financiera también permitía créditos a la producción industrial local, salarios justos, para que los empleados pudieran también comprar lo que producían, fortaleciendo el mercado interno.

Si en Mexico realmente deseáramos fortaleza ante una guerra arancelaria, ¿cuál, de esas medidas, se podría tomar?
Entre mas de 130 millones de mexicanos, podemos encontrar mucha gente brillante, capaz y con la experiencia y conocimiento, para defender a nuestro país.

No es sabio poner a cargo al ladrón en turno.

 

 

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