Nadie voltea a ver el agua de la Plaza de Armas hasta que una grúa torpe le arranca la cabeza a la historia.
Ahí siguen las cuatro mujeres de zinc y cobre, atrapadas en el mismo pedestal. Soportando el smog, los gritos desaforados de mítines que ya no juntan ni a cincuenta despistados, y la humedad de los diciembres cuando la burocracia municipal las asfixia bajo toneladas de luces para fingir un pino navideño gigante.
Fungen como celadoras mudas de la Catedral de Santiago. Más de un siglo clavadas al piso.
Para ser exactos, 116 años desde que un grupo de europeos nos aventó el regalo por el Centenario de la Independencia en 1910. El país estaba por arder en la Revolución, pero a los franceses, ingleses y alemanes que hacían negocios por estos rumbos les urgía dotar a nuestra polvareda de una pátina de sofisticación. Mandaron encargar la pieza desde las fundidoras de J.W. Fiske & Co. en Nueva York. Un catálogo de ornato por correspondencia.
Así de transaccional. Pagaron la factura, montaron las figuras en la Alameda Zaragoza y al poco tiempo las mudaron al centro porque allá entre los árboles no lucían frente a la clase política. Asumimos rápido que ese bronce ajeno nos inyectaba un aire de metrópoli europea, aunque a la vuelta de la esquina no existiera siquiera el drenaje pluvial.
Quién sabe si el saltillense de entonces las miraba con el tedio automático con el que usted cruza hoy la explanada cuando va corriendo a pelear un recibo de agua inflado.
Luego vino el famoso tropiezo del 2013. Un operador de grúa destrozó la estructura y decapitó a una de las ninfas al intentar desmontar la escenografía de diciembre. El berrinche en redes fue monumental. Llovieron exigencias de cárcel por el patrimonio mutilado de puristas repentinamente expertos en arte.
La presidencia municipal de aquel trienio sudó frío ante la presión. Soltaron de inmediato más de un millón de pesos para restaurar a la accidentada. Soldaron el cobre, maquillaron la abolladura con pericia, y todos aplaudimos la cirugía de metal financiada con impuestos.
Nos indignamos a muerte por una escultura abollada, pero caminamos con absoluta normalidad frente a las casonas históricas que se hunden a tres cuadras. Celebramos la soldadura exprés para una estatua, mientras las
fachadas de adobe se desmoronan en la calle de Aldama con cada lluvia atípica de septiembre. Resulta más cómodo pulir a cuatro figuras mudas que enfrentar el colapso vial de Pérez Treviño, sustituir la tubería podrida de la calle Victoria, o nivelar las banquetas de Allende que a diario le quiebran los tobillos a los jubilados.
Las ninfas no exigen pavimento nuevo ni piden auditorías. Solo posan quietas. Son el empleado de gobierno ideal.
¿Se ha fijado en la textura de estas estatuas? Esa costra verdosa no es oxidación. Es el sarro de nuestra propia simulación. Han visto pasar huelgas de hambre que nadie resolvió nunca. Han tragado el humo de plantones magisteriales desmantelados de madrugada. Llevan más de cien ceremonias del Grito aguantando a exgobernadores jurar que esta vez sí arranca el rescate integral del estado. Han visto a líderes sindicales negociando en la mesa del café de enfrente.
Conocen los besos furtivos en las bancas de fierro, a los boleros que escuchan los secretos de palacio y a los carteristas que hacen su agosto en la fiesta del Santo Cristo. Es un teatro diseñado para obligarnos a mirar al centro y nunca a las orillas.
Sabemos que en Canadá y en plazas gringas existen copias exactas de esta misma fuente. Moldes de catálogo repetidos en serie. No somos únicos por tenerlas plantadas frente a Palacio de Gobierno. Lo que sí es autóctono y no se compró en Nueva York, es nuestra infinita capacidad de ignorar lo que huele a podrido para aferrarnos al adorno más superficial. Vaya a la plaza este domingo.
Siéntese en una banca donde no le pegue el sol. Escuche el agua cayendo de las bocas de león y cuente los adoquines quebrados bajo sus zapatos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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