Los premios ofrecidos a los triunfadores del certamen para elegir el himno nacional mexicano nunca se entregaron y ahí empezó el gran problema de la propiedad intelectual, que nunca fue reclamada por los herederos de los autores.
Durante el gobierno del general Manuel Ávila Camacho, se decidió expropiar el himno para terminar con los problemas de los derechos de autor, pero esa expropiación quedó limitada al territorio nacional y desde 1943 quedó oficializado.
Se hicieron varias ediciones de partituras sin la intervención del gobierno mexicano y una forma norteamericana solicitó el registro de su versión y oficialmente se les concedió, según documento reeditado en 1987.
La Secretaría de Educación Pública señaló que el himno nacional es propiedad del estado mexicano, por lo que no esta sujeto al derecho de autor. Un comunicado de su dependencia dice que el instituto nacional del derecho de autor, aclara que la versión de que el himno nacional es propiedad de una empresa estadounidense no tiene fundamento y es el resultado de una confusión y de un error de la casa editora Warner, porque una instrumentación hecha por esa casa editora en la década de los 50s, donde colocó en su portada habitual con la leyenda que dice que lo publicado, es propiedad de los editores para todos los países, situación aceptada por escrito por la Casa Warner, según consta en un oficio entregado a la secretaría de educación pública el 10 de septiembre de 1959, lo que mereció una multa de 500 pesos para la editora.
Según la SEP, el problema concluyó en 1959, cuando el gobierno mexicano avaló los estudios relacionados con los antecedentes históricos y jurídicos sobre el himno, desde que se emitieron las disposiciones oficiales con el lanzamiento de la convocatoria del 14 de noviembre de 1853, concluyendo que el único titular de los derechos de autor del himno nacional mexicano es el estado mexicano, en virtud de que cumplió con los extremos de una convocatoria de 1853, de la declaración expresa de adopción y del registro del 4 de mayo de 1943.
A pesar de estas aclaraciones, se dio el caso de que por interpretar el himno nacional en los Estados Unidos, la empresa Jopss y a Mike Hearnan exigían el pago de regalías, siguiendo el ejemplo de otras conocidas melodías mexicanas como: Sobre las Olas del guanajuatense Juventino Rosas que fue registrada por un alemán; de La Bamba, registrada por unos ingleses e idéntica condición mantienen melodías tradicionales como El Jarabe Tapatío, Las Mañanitas, La Marcha de Zacatecas, etc., así que no nos debe de extrañar que el considerado el segundo himno más bello del mundo, este en la lista de derechos reservados para el autor por el gobierno de Estados Unidos.
Cabe aclarar que cuando se entona el himno nacional no se saluda, eso es exclusivo de las fuerzas armadas.
El himno nacional ya cumplió 168 años de que fue cantado por primera vez, ojalá sirva para refrendar nuestro nacionalismo.
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