Entre Florence Cassez e Israel Vallarta existe una vieja historia de amor, pero sobre todo, de dolor. No hay duda que lo que padeció la pareja con su aprehensión completamente fuera de la ley, a lo largo de tantos años, los ha de haber tenido que unir para toda la vida. Por eso son tan significativas las primeras declaraciones que hizo Florence Cassez en Francia, cuando se enteró de que Vallarta ya estaba libre después de casi 20 años de prisión sin sentencia. “Me siento aliviada por la liberación de Israel, la cual termina con la mía”, le dijo al diario francés Le Figaro. Y agregó con los ojos llenos de lágrimas: “La decisión de la justicia mexicana engrandece al país que amo”.
Florence Cassez fue arrestada injustamente en 2005 y liberada hasta 2013, una vez que se probaron los vicios del proceso, asunto que provocó una terrible crisis diplomática entre México y Francia. Florence, de 50 años, apuntó: “Los próximos días le pertenecen ahora a Israel, más que yo, es él, el que debe expresarse. Respecto a esto, él es libre de hacerlo”, en todos los medios de comunicación.
En la entrevista que le hizo el periódico francés, dijo que ella le desea a su antiguo compañero, así como a su esposa, “disfrutar la vida que ahora tienen frente a ellos”. En sus declaraciones, Florence Cassez no olvidó “agradecer a la Presidenta de México, por su apoyo y sus palabras que dijo en relación de las víctimas de la injusticia”.
Gracias a la entrevista que le hiciera ayer Carmen Aristegui a Israel Vallarta (ya sin canas y con el pelo teñido más oscuro, lo cual fue un riesgo, ya que a lo mejor decían que no era él, un poco lo que sucedió con Aburto el presunto asesino de Colosio), con un estilo sencillo y directo Vallarta contestaba todas las preguntas que le hacía la periodista. “Efectivamente, Florence fue mi pareja sentimental, pero cuando se dieron estos hechos, ya no lo era. No faltará quien piense que no se puede tener una relación de amistad con alguien que fue pareja sentimental”. Pienso que no hay sentimiento más fuerte entre dos personas que la amistad, la complicidad y la admiración. Quiero pensar que así era su relación.
Cuando Israel se enteraba por algunas personas que como trabajo obligatorio, Florence trapeaba todos los días las escaleras de los dormitorios, que se ocupaba de un cineclub que ella misma había creado, que seleccionaba los DVD y escribía las fichas de las películas que presentaba cada viernes y que cuando terminaba el film, organizaba un debate. Y que para ganar su vida, fabricaba collares de perlas y los vendía, con ese dinero compraba sus tarjetas de teléfono, porque todos los días les hablaba a sus papás, Israel sabía que Florence vivía deprimida, pero que en el fondo, nunca la abandonó la certeza de que algún día se haría justicia.
Por su parte, Florence sabía que Vallarta siempre estuvo sometido a la tortura. Torturado en vivo por Cárdenas Palomino. Como se publicó en nuestro periódico, García Luna fue hallado culpable de ser cómplice de los criminales a los que decía perseguir, y no tuvo empacho de utilizar a Vallarta para demostrar la supuesta eficacia de la institución bajo su mando.
En Reforma también leímos que las dos principales televisoras del país -con Carlos Loret como emblema- se aprovecharon de él para aumentar su rating; con un torvo ímpetu nacionalista. Y Felipe Calderón lo retuvo entre rejas para consolidar su popularidad; Peña Nieto prefirió desentenderse de él; y López Obrador lo resucitó para atacar a Calderón, en tanto desmantelaba el Poder Judicial que hoy lo liberó y hacía crecer el listado de delitos con prisión preventiva oficiosa, justo aquello que mantuvo a Vallarta injustamente en prisión.
“Hay diez, cien, mil Vallartas en nuestras cárceles, acusados sin pruebas o víctimas de contubernios políticos, y muchos más inocentes podrían sumárseles si no transformamos de cabo a rabo policías, peritos y fiscalías -y si no sacamos al Ejército de estas labores, si no remozamos leyes y procedimientos, privilegiamos la defensa de los derechos humanos y reconstruimos la idea de contar con un Poder Judicial en verdad confiable, eficaz e independiente” (Reforma).
Por todo lo anterior, ¿cómo olvidar la historia de amor y de dolor de Florence Cassez y de Israel Vallarta? Ellos afortunadamente ya están libres, casados cada uno por su lado y con muchos deseos de ser felices a pesar de sus viejas heridas difíciles de cicatrizar.
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