Para ingresar a las grandes ligas y ser presidenciable se necesitan padrinos poderosos. Humberto Moreira lo entendió y puso manos a la labor. Apenas rindió su segundo informe (2007), el Gobernador se placeó en La Laguna con Carlos Salinas de Gortari, donde el expresidente, en campaña, había sido apedreado por campesinos afectos a Cuauhtémoc Cárdenas. Un mes después, Salinas acudió como testigo al segundo matrimonio del entonces Mandatario. Más tarde, Moreira se haría compadre de Francisco Ealy Ortiz, presidente de El Universal, y de Miguel Rincón Arredondo, dueño de Bio Pappel, quien ahora es integrante del consejo empresarial que asesora al presidente Andrés Manuel López Obrador junto con Carlos Hank González hijo, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Miguel Alemán Magnani y Ricardo Salinas Pliego, entre otros.
El vínculo con Salinas de Gortari y Rincón puso en las manos de Moreira una palanca y un salvavidas. La primera le permitió entrar al círculo de Enrique Peña Nieto, otro de los asistentes a su boda, celebrada el 21 de diciembre de 2007 en la misión franciscana de Guerrero, Coahuila. Con el flotador ganó la indulgencia de López Obrador, quien también es compadre de Rincón, principal fabricante de papel en el país. El ingreso de Moreira a la arena política nacional se lo debe a Peña, pero su fantasía no era ser presidente del PRI, sino de México.
En la visita de Salinas de Gortari a Batopilas, municipio de Francisco I. Madero, Moreira intentó guardar las formas. «(El Gobernador) se autodescartó como aspirante a la Presidencia de la República. Sin embargo, su hermano Rubén Moreira, presidente del PRI en el estado, manifestó que Humberto podría ser candidato, pues ha favorecido las políticas sociales en beneficio de los desprotegidos» (“Moreira hace de su boda un acto político”, Proceso, 21.12.2007).
El exgobernador alcanzó la cumbre de su carrera política en Torreón, en el marco de su quinto informe, cuyo invitado principal fue el virtual candidato presidencial Enrique Peña. Cinco meses después, el coahuilense asumía la jefatura del PRI, pero el éxito lo eclipsó la primera balacera entre cárteles de la droga en Saltillo. Después todo fue cuesta abajo: el escándalo de la megadeuda, su defenestración como líder del PRI y el derrumbe del sueño presidencial.
La pesadilla continuó en España, donde la Policía Nacional lo detuvo bajo cargos de lavado de dinero. Las investigaciones contra el exgobernador se iniciaron en Estados Unidos. Para más inri, la revista Forbes incluyó al exlíder del PRI en la lista de «los 10 mexicanos más corruptos de 2013». En la misma nómina aparecen Raúl Salinas de Gortari y Tomás Yarrington, quien también aspiró a la Presidencia. El 25 de marzo de 2021, Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, se declaró culpable en una corte de Texas de recibir sobornos por más de 3.5 millones de dólares de distintas fuentes.
Martínez y Moreira fracasaron en su intento de ocupar la Presidencia. Pero mientras la estrella de Moreira declinaba, la de Martínez resurgía: Peña Nieto lo incorporó al Gabinete como secretario de Agricultura en 2012. Sin embargo, cuando su nombre empezó a barajarse para sustituir a Manlio Fabio Beltrones en la dirigencia del PRI, el Presidente lo envió de embajador a Cuba. Martínez —empresario de toda la vida— y Moreira están hoy retirados de la política y dedicados a sus negocios. «Los puestos de responsabilidad —advierte De la Bruyere— hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y más pequeños».
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