Arte

Publicado el jueves, 7 de octubre del 2021 a las 04:09
Monterrey.- Como si se tratara de un río de dicha que de pronto excedió su cauce, la pintura amarilla, verde, naranja, rosa, azul y blanca alcanzó la banqueta frente al número 327 de la avenida Monterrey y llegó, incluso, hasta el carril central. La alegría del reencuentro era tanta que se desbordaba.
Los transeúntes, que procuraban bordear la obra callejera a sus pies para preservarla tanto como se pudiera, se detenían para mirar la dedicatoria: “A Gilberto Aceves Navarro”.
Por un lado y por el otro, con una cierta disposición de travesura, la inconfundible silueta del fallecido pintor mexicano, quien hubiera cumplido 90 años el pasado 24 de septiembre, con su cráneo redondo, sus orejas prominentes y el gesto inteligente, aparecía en la intervención con la que sus amigos lo celebraban.
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Gilberto era así. Creo que era una gente muy libre, infinitamente libre, increíblemente joven, y nos enseñó eso: esa libertad”, opinó su colega Gabriel Macotela, quien tuvo la idea, tan genial como lúdica, de pintar la calle para festejarlo.
Convocados por Juan Aceves, hijo del artista, amigos y discípulos –siempre ambos– del pilar de la Generación de la Ruptura intervinieron el que fuera su estudio y escuela en el pasado fin de semana.
Visto desde el otro lado de la calle, el edificio era un festín de estilos pictóricos, todos influenciados o en referencia al pintor.
En una de las puertas de la casa, por ejemplo, Javier Anzures –”el alumno 0001”, según Aceves hijo–, retomó varios de los temas de su maestro, como los luchadores, la Venus Gorda y un “meón”, mientras arriba, en una terraza, Jazzamoart retrató a su amigo, con paleta y pinceles en mano, en una explosión de color sobre un fondo rojo.
Una escultura con figuras geométricas, hecha con tablas de madera pegadas a la pared, de la autoría de Beatriz Canfield, también puede verse desde la calle.
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Este fue el semillero. De aquí salieron todos estos alumnos y, como mi intención es un poquito hacer desde mi trinchera, sin andar pidiendo apoyos, subsidios, o cosas así para hacer un evento, se me ocurrió, para celebrar los 90 años de mi papá, una cosa colectiva con todos los que pasaron por este lugar, por este taller, como alumnos y como maestros también”, contó Juan Aceves sobre la idea.
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Todos tienen una raíz común y, además, como te das cuenta, todos son grandes camaradas; hay mucho cariño, mucho amor, y eso habla de Gilberto Aceves Navarro un poco en ese contexto, de alguien que quiso a toda esta bola de desarrapados”.
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