Sin ánimo de demeritar ninguna creencia, ritual, temazcal, toma de hongos o cualquier cosa en la que crea cada quien, cuando se trate de alguna disfunción o padecimiento de los órganos sexuales pélvicos externos e internos, de cualquier persona, siempre es mejor tratarlos con el especialista de cada sistema de nuestro cuerpo. En este caso el sistema reproductivo. Si hay un problema de orden de salud mental, habrá que tratarlo con el terapeuta.
Me escribe una mujer de 44 años, quien mediante una terapia con un huevo de obsidiana intentó erradicar y olvidar algunas emociones negativas que le había dejado su última relación sexo-afectiva. (Les recuerdo que la mayoría de los correos son largos y están editados por espacio. Me escribe) Me cuenta: “en la página de Facebook decías hace algunas publicaciones que meterse huevos de obsidiana (…) eran contraproducentes y que los recomendabas solo como pesas para los ejercicios de fortalecer la vagina. Tomé una terapia de ginecología natural para la sanación. Me enseñaron el procedimiento con la chamana, curamos el huevo con agua y sal y me lo puse. El más chico. No batallé mucho porque era el más chico, pero cuando me puse el mediano fue el que dejé en la noche más tiempo, luego parte del día siguiente con la noche y luego cancelé (…) tengo ahora una infección que apenas voy a tratar con la ginecóloga que me recomendaste, pero ahora temo seguir con el tratamiento de sanación por obvias razones…¿debo de esperar a terminar el tratamiento, le digo a mi chamana si puedo seguir con la sanación de mis emociones o qué hago?”.
Amén de que te recomiendo no continuar con la terapia del huevo de obsidiana, es necesario erradicar por completo la infección vía el tratamiento ginecológico. Cualquier cosa que se introduce por el canal vaginal, sea un pene, un dildo, una copa menstrual, un tampón, un condón interno o cualquier instrumento fálico, está ingresando a un territorio delicado y quizás vulnerable si no se siguen ciertos protocolos de higiene y lubricación en algunos casos. La permanencia prolongada de cualquier objeto dentro de la vagina requiere de una vigilancia y es objetable si permanece por días y noches enteras.
Estos huevos de obsidiana en las “terapias” de sanación uterina y vaginal se van dejando adentro gradualmente hasta “curar”. No es recomendable. Este tipo de sanaciones pueden funcionar como paliativos o placebos para alguna situación emocional que quizás debiese ser tratada por un sicólogo o psiquiatra. Usar los huevos de obsidiana para “curar” una disfunción hormonal, “borrar” los rastros de la presencia sexual de otras parejas, “sanar” el útero y todos los presuntos beneficios de esa práctica, no es un tratamiento médico y no existe ninguna educación, entrenamiento o formación certificado que garantice que esa terapia de introducir objetos a la vagina para “curar”, sea solvente.
La ginecóloga Jen Gunter, autora de La Biblia de la Vagina, menciona las prácticas nocivas para la vagina y vulva promocionadas por la actriz Gwyneth Paltrow, quien vendió en tiempo récord en su página Goop, los huevos de jade y cuarzo rosa por casi mil 400 pesos. Los anunció como curativos para la menstruación, la incontinencia urinaria y nada más le faltó decir que le iban a salir dientes. Obviamente por su charlatanería e irresponsabilidad ginecológica fue multada por publicidad engañosa.
Para la lectora Huevo de Obsidiana, toda la suerte del mundo con el tratamiento, que esperemos no se alargue, ya que para introducir el huevo utilizó un aceite esencial que no se usa para la cavidad vaginal, que requiere un lubricante a base de agua.
Espero sus preguntas y comentarios, y en las redes, en @Ivaginaria.
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