Hay situaciones que se pueden solucionar con un poco de voluntad, de interés y por supuesto, poner manos a la obra.
No se trata solamente tener conocimiento de la problemática sino de dar soluciones efectivas. Pocas veces se hace ocasionando que lo que bien pudo detenerse a tiempo, creciera y se convirtiera en un grave problema.
El hartazgo en los ciudadanos llega cuando sus demandas no son escuchadas, cuando se observa la falta de interés por parte de autoridades que se hacen como que no ven ni escuchan, permitiendo que una situación que pudo tener solución creciera hasta convertirse en un problema con graves consecuencias.
Esto es lo que ha pasado en nuestro México con la llegada de un movimiento que se autonombra “transformador”. Grupo político que en realidad ha resultado un fiasco en todo lo que ha hecho y sigue haciendo.
Su “transformación” equivale a destruir lo que con esfuerzo y por muchos años otros gobiernos lograron hacer -con recursos provenientes de los contribuyentes- por ejemplo, en educación, cultura, salud y mucho más.
El poder, el gobernar un país como el nuestro, dura un tiempo determinado; las instituciones se crean para un fin: Brindar conocimientos a través del estudio y la investigación, Universidades, Institutos (Cancerología, Pediatría, Cardiología por mencionar algunos) construcción de hospitales bien equipados para dar servicio a los ciudadanos.
Escuelas, Hospitales de tercer nivel, centros culturales, no fueron creados ni construidos para un período determinado de gobierno sino para que crecieran y se ofreciera el mejor trato a la población.
Ese es el verdadero humanismo, el que se ofrece al educar con amor a la patria no con ideología. El humanismo que se practica al atender a un paciente en un hospital desde que llega hasta que logra el equipo médico controlar el problema.
El personal de salud, doctores, enfermeras, auxiliares, son profesionales y hoy están padeciendo por la falta de insumos en hospitales. En no pocos casos, tienen que ser ellos los que lleven material -que compran con sus propios recursos- para poder trabajar, porque hay hospitales donde se carece hasta de lo más esencial para una curación.
Si un gobernante ignora o pretende ignorar lo que sucede en su país, no merece continuar gobernando. Menos aún debe seguir pregonando que su gobierno es humanista, cuando lo que a todas luces se observa es el preocupante deterioro no solo de un sistema de salud, sino también en educación, cultura, para acabar pronto, en todo.
El verdadero HUMANISMO no está en un movimiento que busca imponer su ideología en nuestro país.
La fuerza está en cada trabajador, en cada ciudadano que no acepte ser cómplice de la destrucción de nuestro México. La voz del pueblo debe ser escuchada.
El reclamo de profesionistas, trabajadores, jubilados y pensionados se deja sentir en cada reunión, marcha o mitin al que convocan. ¿Por qué se llegó a esto? Por una sencilla razón. Tienen como representante sindical a un compañero que no los representa, por lo tanto, pretenden desconocer.
Un doctor, convertido en diputado por Morena. Tal vez esté considerando que su futuro está resuelto.
De ninguna manera podemos olvidar la Pandemia del Covid-19. Todo lo que sucedió en el mundo por causa de un virus. Ubicarnos en nuestro México es de elemental justicia para el personal de salud que permaneció en centros hospitalarios recibiendo pacientes infectados.
Cumpliendo con un deber -llevado al sacrificio- los doctores mexicanos honraron el juramento Hipocrático. Atendieron con gran profesionalismo a todo aquel que requería de atención.
Fue una situación que no podemos ni debemos dejar en el olvido, porque todo el personal que se mantuvo prestando un servicio invaluable a la humanidad, expuso su propia vida.
La pandemia mostró el lado humano de los profesionales de la salud, que superó en mucho al de un gobierno que presumió de honesto y humanista pero que en los hechos está reprobado.
No hubo medicamentos en pandemia por lo que niños con tratamientos de cáncer, que requerían continuar con sus tratamientos, perdieron la batalla contra la enfermedad. Así como personal de salud, perdió la vida por contagio en hospitales.
Cuando alguien insista en afirmar que México tiene un gobierno humanista, recordemos las carencias que existen y que no son pocas: Salud, educación, seguridad y aún hay más como diría el clásico.
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