En enero pasado inició la competencia para suceder a la actual presidenta del Instituto Electoral de Coahuila, encargo que está por terminar. El proceso de selección para la asignación de tan importante puesto, corre a cargo del Instituto Nacional Electoral, quien en teoría, deberá lograr con esta asignación, integrar un órgano electoral local independiente e imparcial, capaz de organizar dignamente, de entrada, el proceso electoral de renovación de Gobierno, en nuestro estado, el próximo año 2023.
A la fecha, los participantes registrados en dicha justa, han sorteado diversas etapas, en la cuales varios quedaron descalificados, el resto, sigue luchando para llegar a la final y ser designado como nuevo presidente o presidenta de nuestro IEC. El nombramiento para este cargo durará siete años, en los que se celebrarán dos elecciones a la Gubernatura, así como elecciones intermedias.
Así pues, y aun cuando faltan los resultados del ensayo final y la etapa de entrevistas de este proceso de selección, la clase política de nuestro estado ya tiene vistos a sus favoritos y hasta tratan de influir, operando de manera política, en la voluntad de los integrantes del Consejo General del INE, quienes decidirán en agosto, cuál de los aspirantes será el elegido como nueva o nuevo presidente del IEC.
El cabildeo para cantear la decisión final en la designación de esta nueva presidencia del IEC se ha convertido en un verdadero mercado de especulación entre los políticos que desean que su aspirante sea el elegido y contar entonces con un aliado incondicional en el órgano local electoral. En este grupo de políticos que intentan acomodar a sus recomendados a base de relaciones, acuerdos y compromisos, existen dos que llaman bastante la atención.
El primero de ellos, es la todavía presidenta del IEC, quien al ver lejana la posibilidad de dejar un sucesor a modo de entre los competidores, no ha dudado en poner en entredicho el proceso de selección y designación del INE, con el único fin de mover sus influencias al interior del organismo federal, y evitar un resultado contrario a sus intereses.
Se dice que la actual presidenta del IEC, busca que desde el INE se declare desierta la convocatoria y se designe de manera interina a personal de su confianza capaz de cuidarle la espalda a su salida, por lo que ha empezado con una campaña personal de descrédito tanto del concurso del INE como de todos los concursantes registrados. Por desgracia, esta situación pudiera ser conocida, por no decir consentida, por el vocal ejecutivo del órgano electoral federal (INE) en nuestro estado.
Para quien dude de las anteriores afirmaciones, debo mencionar que como primera muestra de tan perversos planes, se encuentra la nula difusión a la convocatoria para la elección de la nueva presidencia del IEC, lo que trajo como consecuencia que solo 50 aspirantes en toda la entidad se hayan inscrito y que de ahí solamente 20 sobrevivieran al primer filtro, esto, a pesar de contar con un preparación aceptable.
Con lo anterior, es evidente que desde el inicio, la convocatoria para elegir esta nueva presidencia del instituto electoral coahuilense nació intencionalmente muerta y con la finalidad de declararla desierta, para lograr con esto una designación interina. Todo esto, operado desde el corazón de los mismos órganos electorales de nuestro estado. ¡Veremos el resultado!
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