El 23 de marzo de 1703, con 25 años, Antonio Lucio Vivaldi fue ordenado sacerdote, con 10 años de formación religiosa que no mucho iba a utilizar. O quizás sí, mas en lo privado. El hecho es que luego de verse impedido a dar misa por un malestar que le aquejaba desde siempre, asma probablemente, no volvió a dar misa desde 1704.
Las continuas interrupciones durante la misa en las que tenía que bajar por no poder seguir más lo obligaron a esto. Algunos dicen que incluso interrumpía la misa cuando alguna idea musical lo asaltaba de pronto, pero esto no es más que un mito.
Lo cierto es que el cura rojo, como lo llamaban por su cabello pelirrojo, luego de abandonar sus obligaciones litúrgicas y de luchar porque aceptara la Iglesia esta situación, siguió como maestro de violín en el Ospedale della Pietà. La actividad de composición no cesó y lo muestra el hecho de que su catálogo cuenta con más de 770 obras y las que con los años se han ido descubriendo en polvorientos rincones de bibliotecas en el mundo.
La obra de Antonio Vivaldi no se reduce a las famosas Cuatro Estaciones, que por cierto forman parte de Il Cimento dell’Armonia e dell’Inventione, que es un conjunto de 12 conciertos de los cuales las Cuatro Estaciones son los cuatro primeros.
A Antonio Vivaldi le debemos en gran medida la estructura definitiva del Concerto Grosso. Esta forma musical nombrada por primera vez así por Arcangelo Corelli y usada anteriormente por Alessandro Stradella es lo que deviene en la forma concierto que en el siglo 18 ya fue más desarrollada. A saber: una obra de tres movimientos, rápido-lento-rápido y que confronta de manera clara el diálogo entre la orquesta y un instrumento solista.
Pues bien, Vivaldi además de estos conciertos, de el reconocido L’estro Armónico y sus 12 conciertos, compuso 46 óperas. Curioso dato: una de ellas es Motezuma, escrito así en italiano y que trata sobre este emperador histórico. Orlando Furioso, Tito Manlio, La Verità in Cimento, Farnace, Griselda, son apenas unos cuantos ejemplos de que la obra de este compositor no puede restringirse a cuatro conciertos.
Si bien son conciertos perfectos en su estructura y han eclipsado la obra total de Vivaldi, no son el todo ni el resumen de la obra vivaldiana. Otro ejemplo es su Stabat Mater, que es de una belleza inconmensurable. La interpretación de su obra vocal es de una complejidad notable y como ejemplo excepcional esta semana escuchamos el álbum interpretado por la mezzosoprano Vivica Genaux, especialista en el periodo barroco del cual es parte la obra de Antonio Vivaldi.
Pirotecnia pura con la claridad y belleza de la música barroca dirigida por Fabio Biondi y La Europa Galante, una de las agrupaciones con mayor éxito en la actualidad. Cada uno de los integrantes de este álbum es perfecto y su resultado en conjunto es un álbum claro, brillante y con una energía interpretativa que nos pondrá a gozar desde los primeros acordes revelados. Que lo disfruten.
Más sobre esta sección Más en Coahuila