Arte

Publicado el martes, 28 de junio del 2022 a las 03:38
Ciudad de México.- Una de las enseñanzas clave de la cultura romana es el “memento mori”, es decir la fugacidad de la vida.
Tan es así, que se ha convertido en un tópico dentro de todas las artes, y quizá la frase cobre más sentido en los últimos tiempos, en los que la muerte llegó y rodeó a más de uno. Y de ahí parte la exposición del monclovense Mauro Llamas, que se inauguró el pasado jueves junto a la muestra Cofradías, de la artista local Magda Dávila.
Expuestas actualmente en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, de la Universidad Autónoma de Coahuila, las muestran reúnen dos técnicas distintas y, a su vez, dos temas también disimiles. Una variada visión de los exponentes que abordan la muerte y, a su vez, los recuerdos, las memorias.
En el caso de Llamas, su trabajo es un homenaje a las personas de la tercera edad que fue motivado por una pérdida personal. En su serie pictórica, que ocupa la planta alta del espacio cultural, pueden observarse retratos, pero lo que más destaca son dos piezas: una pintura de gran formato en la que un niño y un anciano cuelgan juntos de cabeza de la rama de un árbol, una metáfora sencilla, pero no tan directa como la siguiente: una ataúd abierta que pareciera invitar al espectador a entrar en ella, a no olvidarse nunca que se es finito y que después de todo, la muerte siempre llega.
Para Llamas, el memento mori nació tras un trabajo creativo junto a personas de la tercera edad, eso le hizo pensar y “ver otra perspectiva de la vida. Sabes que si Dios lo permite, en algún momento, también llegaremos a esa edad, y (también) la familia, los amigos. El punto es acercarse un poco a un pensar que la muerte no es lo peor que te puede pasar, que al hablar de ella podemos invocarla.
Memento mori es un pensamiento que hace que podamos vivir de una mejor manera en cuestión de recordar que vamos a perecer, para recordar que tenemos que vivir”, como dijo durante la inauguración de la muestra.
El arte, un juego
Cofradías, de Magda Dávila, en cambio trata otro tema por medio de los personajes que delinea fragilmente sobre el papel en el grabado. Así, su obra retrata la amistad, el juego, la niñez y la infancia libre de las cargas de la adultez.
Inspirada por la partida de su padre, la artista busca también que esta muestra tenga una parte lúdica para el espectador, y que pueda conocer “las técnicas tradicionales de las artes plásticas”, según apuntó en la inauguración de esta, su exposición número 32, que trabajó durante cuatro años.
Así, esta muestra utiliza el grabado sobre tinta, sobre madera, dibujo y demás, eso porque “ahora estamos saturados de imágenes digitales, considero que es muy especial montar una exposición que tuviera esta característica de las técnicas para que el espectador este más cerca de la temática que yo quiero mostrar”, apuntó Dávila.
En la exposición estuvieron presentes Eliezer Jaruegui, director del Recinto y Ana Sofía Rodríguez Cepeda, coordinadora de Difusión y Patrimonio Cultural de la universidad, quien apuntó que estas muestras “el arte no es nada más creación, técnica, el arte es ese hilo conductor que nos une a todos, que nos permite estar, a pesar de nuestras diferencias y adversidades, en un mejor sitio”, y que estas exposiciones permiten “que disfrutemos la vida”, concluyó.
Visítalas:
Cofradías
De Magda Dávila
Memento Mori
De Mauro Llamas
Recinto del Patrimonio Cultural Universitario
Martes a domingo
10:00 a 18:00 horas
Entrada libre
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