Gracias a la Ley de Infancias Trans, los niños y niñas menores de 18 años pueden decidir su identidad de género, la cual ha sido una de las causas más importantes en la defensa de los derechos humanos: el derecho a una identidad de género, que a la vez favorezca una expresión sexual armoniosa y que ello no implique ningún tipo de discriminación o sesgo. Garantizando además todos los derechos y asimismo obligaciones que deriven del ejercicio sexual y reproductivo responsable de una persona.
¿Qué es lo que va a suceder con esta garantía de derechos para las personas trans menores de 18 años? Quiere decir que un niño o una niña, desde pequeños pueden decidir y determinar su identidad de género sin necesidad de esperar hasta ser mayores de edad o incluso, a la aparición de rasgos sexuales secundarios (los cambios de la pubertad y adolescencia). Hemos visto las historias de niños y niñas que desde muy temprana edad y visiblemente, asumen su identidad de género y requieren un acompañamiento y asesoría, que se extienda hacia la familia e incluso sus centros educativos.
En estos últimos días el acompañamiento a personas que trabajan con infancias trans ha sido muy importante para mí como sexóloga, particularmente porque eso es una inversión hacia el futuro: sensibilizar y reflexionar con las personas que tratan con el público y con la cada vez más visible presencia de las personas trans.
¿Qué es necesario hacer cuando se trata de personas trans en todos los casos? Ser empáticos, sensibles y, sobre todo, preguntar los pronombres. Esto es complicado para todo mundo, hasta para ell@s mismos, sin embargo, es parte de una evolución en el reconocimiento del derecho a una identidad de género.
Las personas transexuales son más visibles y requieren cambios en su vida, tarde o temprano, dependiendo cuándo realicen su transición. Tod@s poseemos una identidad de género, y es una construcción que se encuentra en nuestros dentros, nadie nos dice qué seamos ni porqué. Ningun@ decide eso por nosotr@s. Lo relevante ahora es que niños y niñas trans no deberán esperar años ni tampoco mucha burocracia: podrán asumir sin problemas su identidad de género y sus papeleos correspondientes sin mucho problema.
La transición en la transexualidad es un proceso largo que requiere mucho apoyo de la gente que rodea a la banda trans, lo cual no sucede muy a menudo por la patologización, el estigma social y sexual que trae la palabra transexual, absolutamente incomprendida. Ante la visibilidad de la gente trans que ahora puede hacer su tránsito sin problemas, existen muchísimas generaciones que debieron transgredir lo que conocían, para vivir en la identidad de género que realmente les definía.
Derogar los artículos del Código de Procedimientos Civiles que se requieren para realizar este cambio en un juicio; adicionar artículos para que se pueda realizar mediante la petición de los padres o tutores; así como homologar esta ley respecto a las personas mayores de edad, son los ejes de esta iniciativa. En la actualidad, realizar este procedimiento para menores, sigue siendo a través de un juicio, pruebas sicológicas, dictámenes siquiátricos y tardaría hasta un año en resolverse. Hace unos años se registró vía un juicio administrativo, a la primera niña trans llamada Sophia, de seis años entonces. Fue el primer caso de éxito en México, de cambio jurídico de identidad de género de una persona menor de edad en el país.
Vivir en nuestra identidad de género y hacer nuestra vida en congruencia a esa decisión tan personal e íntima, es algo que much@s de nosotros damos por sentado.
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