Para muchos izquierdistas del continente y la parte europea considerada africana (España), el triunfo de Milei para la presidencia de Argentina, representa una ruta al fracaso, por su filia por el neoliberalismo.
Milei es intenso, pasional, a veces hasta teatral, como la mayoría de los argentinos, pero es seguramente lo que necesita ese rico y maltratado pais.
Ese modelo tiene como principal característica, que los gobiernos reducen su tamaño, cargas fiscales, y protagonismo en los agentes que definen el ritmo económico, dejando al mercado, la definición de actividades y precios.
Eso, para quienes comemos de lo que producimos y no parasitamos, es el Nirvana.
Los gobiernos y su forma de pagar su operación, nacieron por la necesidad del humano de tener protección, educación, servicio médico, y servicios, realizándolo en conjunto porque así sería más caro, pero siempre las mentes narcisistas de reyes, aristócratas y después funcionarios, degeneraron en un estado tiránico que exige impuestos para pagar los caprichos y derroches de quienes se erigen como gobernantes.
Expliquémoslo con el presupuesto del gobierno mexicano para 2024.
9 millones de millones de pesos, 9 billones, para generar servicios para 230 millones de mortales, representan que el gobierno gastaría 69 mil pesos por cada persona de mi familia, actualmente mi obligación es con mi esposa y un hijo, los otros ya trabajan, esto es 207 mil pesos para proveer seguridad, iluminación, pavimentación, (que en mi ciudad es deplorable), el resto, son servicios que se cobran, agua, gas, transporte, comunicación, y educación.
También eso significa que cada familia debe pagar impuestos superiores a 200 mil pesos, para eso, en el mejor de los casos, se requiere que cada familia perciba un millón de pesos al año, esto es 80 mil pesos brutos, desde el operario, chofer, maestro, albañil, etc.
La explicación que da la gavilla del presidente, es que tienen que mantener viva a la empresa de petróleo que tiene años de no ser productiva por los ladrones incrustados en su organización, una empresa eléctrica con la misma historia, un tren maya que no usaran los lugareños, un aeropuerto que será letal el día que se use a su capacidad, y una refinería que a pesar de su costo, no tiene probabilidad de ser rentable, ni produzca los combustibles requeridos en forma eficiente.
Hay miles de familias que viven de parasitar al gobierno, esos son los que odian al neoliberalismo.
Sin etiquetas de izquierda, derecha, conservadores, liberales, socialismo o neoliberalismo, México merece tener suficiente apoyo para productores agrícolas, mineros microempresarios, empresarios medianos y grandes, suficientes empleos productivos para su gente, condiciones financieras estables, y un ambiente de bienestar y seguridad que no hagan temeroso a quien sale o se traslada, lo que se necesita es amor al país, no a doctrinas ni complicidades con delincuentes y guerrilleros.
Ojalá los argentinos aprovechen esa oportunidad.
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