Espectáculos
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Excélsior
Publicado el martes, 16 de diciembre del 2025 a las 15:46
Ciudad de México.- Desde el pasado 10 de diciembre, Bad Bunny inició una serie de conciertos en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México, presentaciones que han generado gran expectativa entre sus seguidores. Sin embargo, a tan solo un par de días de haber comenzado los shows, la gira se vio envuelta en una fuerte polémica luego de que una influencer mexicana denunciara públicamente una presunta conducta indebida relacionada con el acceso a una zona exclusiva del espectáculo conocida como “La Casita”.
La denuncia fue hecha por Mariana Grimaldi, creadora de contenido mejor conocida en redes sociales como La Niña Fresa, quien aseguró que le solicitaron fotografías de carácter sexual a cambio de permitirle ingresar a dicho espacio durante uno de los conciertos del intérprete puertorriqueño. El señalamiento rápidamente se volvió viral y abrió un debate en plataformas digitales sobre los abusos de poder, los accesos privilegiados y la seguridad de las mujeres dentro de la industria del entretenimiento.
De acuerdo con el testimonio de la influencer, ella ya contaba con un boleto comprado para asistir a uno de los ocho conciertos que Bad Bunny ofrecerá en la capital del país. No obstante, al enterarse de la dinámica de “La Casita”, un segundo escenario dentro del show donde algunos asistentes son invitados a convivir más cerca del artista, decidió investigar la posibilidad de cambiar su ubicación para mejorar su experiencia como fan.
Mariana explicó que logró identificar a la persona encargada de asignar estos accesos especiales y se puso en contacto directo con ella. En un inicio, la conversación parecía normal y se le solicitó información básica, así como algunos videos, los cuales aseguró haber enviado sin inconvenientes. Sin embargo, la situación tomó un rumbo inesperado cuando, según su relato, el interlocutor le pidió fotografías íntimas como condición para permitirle el acceso.
“ Me dijo que necesitaba que mandara fotos sexuales, fotos ya sabes cómo”, relató la influencer en un video difundido en redes sociales. Ante esta petición, Mariana aseguró que se negó de inmediato, dejando claro que se trataba de algo inapropiado y recordando que, además, ella es una figura pública. A pesar de su negativa, afirmó que la insistencia continuó, por lo que decidió cortar toda comunicación y renunciar definitivamente a la posibilidad de entrar a “La Casita”.
La creadora de contenido subrayó que en ningún momento buscó obtener beneficios gratuitos ni privilegios especiales sin pagar, ya que su entrada al concierto había sido adquirida de manera regular. Según explicó, su único interés era disfrutar del espectáculo desde una mejor ubicación, sin imaginar que la situación derivaría en una experiencia incómoda y perturbadora.
Tras hacer pública su denuncia, el caso generó una ola de reacciones en redes sociales. Mientras algunos usuarios expresaron su apoyo y exigieron una investigación clara sobre quiénes manejan los accesos a zonas exclusivas, otros cuestionaron la falta de protocolos y transparencia en este tipo de dinámicas dentro de conciertos de gran escala. La polémica también llevó a reflexionar sobre cómo ciertas figuras o intermediarios pueden aprovecharse del interés de los fans para realizar solicitudes indebidas.
Mariana Grimaldi es una influencer mexicana que alcanzó notoriedad principalmente en TikTok a partir de 2020, gracias a contenidos de lip sync, bailes y sketches. Su popularidad creció aún más tras su relación y colaboraciones con Ron Roneos, integrante del canal de YouTube QuéParió!. Después de su ruptura en 2023, su nombre volvió a aparecer con frecuencia en tendencias debido a diversas controversias públicas.
En su testimonio, La Niña Fresa aclaró que sigue siendo fan de Bad Bunny y que su intención al compartir lo sucedido no fue atacar al artista, sino visibilizar una situación que consideró grave y que, desde su perspectiva, no debería repetirse.
“Amo a Bad Bunny, pero lo que me pasó fue súper desagradable”, expresó, insistiendo en la importancia de denunciar este tipo de comportamientos.
Hasta el momento, la situación ha dejado más preguntas que respuestas sobre los controles, responsables y filtros que existen para otorgar accesos a “La Casita” durante los conciertos. Mientras tanto, el testimonio de la influencer continúa circulando en redes sociales, alimentando la conversación sobre los límites, el consentimiento y la necesidad de mayor vigilancia en eventos masivos de esta magnitud.
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