Después de la pandemia el ritmo de nuestras vidas paulatinamente ha cambiado, el temor latente de contagio por coronavirus hace que tomemos decisiones drásticas, pero necesarias; menos salidas, poco contacto con los demás, cuidados extremos, limpieza excesiva y mucho gel antibacterial; sin embargo, poco a poco esto ha quedado en el olvido.
Las precauciones se fueron desestimando y el Covid es algo con lo que se vive, pero no solo es el coronavirus, ahora también tenemos que lidiar con otros virus como el de la influenza, que si bien no son tan peligrosos, son bastante agresivos y pueden llegar a matar en algunos de los casos.
Aunado al hecho de que muchos de nuestros conocidos, familiares y amigos se están contagiando, de la influenza o de gripa como muchos piensan, pero después de haber padecido covid, nuestros cuerpos están diezmados y una influenza azota nuestras defensas con mayor facilidad, esta que es otra enfermedad de las vías respiratorias no debe de tomarse a la ligera.
Hay que vacunarnos, comer sano, ingerir fuentes de vitamina C y sobre todo evitar el contagio, evitar a las personas que están enfermas de una simple gripe, pero que seguramente es influenza, porque los síntomas que se generan con la influenza duran de 3 a 7 días cuando menos, pero lo más común es que se prolonguen por unos quince días; ante ello, ¿cómo seguir adelante? Pues hay que vibrar alto.
Le dije a una de mis amigas que me sentía algo desanimada, cansada, agobiada de tanta cosa, tantas noticias y cuidados extremos por la influenza que me resultaba una carga más pesada iniciar el día a día, extraño tantas cosas amiga, le dije, quisiera por lo menos poder ir a trabajar sin toser o que me duela tanto el pecho.
A lo que me contestó, amiga, recuerda vibrar alto, yo no soy muy consciente de eso de las energías y demás, pero su recomendación me pareció que tenía sentido, me dijo, para los seres humanos con nivel de vibración alto el virus es una simple gripa, así que debemos andar vibrando alto para estar preparados, pase lo que pase, no hay que dejar que el ánimo decaiga.
Le pregunté, pero, ¿cómo le hago para vibrar alto?, muy sencillo, dijo, hay que sonreír, jugar, pintar, cantar, bailar, meditar, orar, disfrutar de la naturaleza, comer sano, hacer ejercicio, en sí, disfrutar de la vida; ahí fue cuando solté la carcajada, pensé que era algo más difícil, ya me andaba poniendo seria, ya me veía yo con litros de agua alcalina por doquier, haciéndome té de jengibre con limón sin parar, y resulta que solo tengo que reírme, por ahí hubieras empezado.
De inmediato otra de mis amigas que también estaba en la conversación me envió unos tik toks que le hizo su hermano a escondidas mientras ella dormía, bastante graciosos por cierto, que ayudaron mucho a suavizar el momento y todo se volvió pura risa.
Después de colgar con ellas, puse un especial de la India Yuridia en el internet, para mi sorpresa, el talento femenino saca la casta hasta en los momentos más complicados, la mujer puede hacer chiste hasta del papel contact literalmente, me he reído suficiente, tanto que ya hasta la mala vibra que traía se me olvidó; luego siguió en la lista de reproducción un video de otra regiomontana Ana Show, y la risa siguió y siguió, excelentes comediantes las dos, ampliamente recomendadas en estos tiempos de guardar, nada como una grata dosis de risa a la mexicana.
Aunque el consejo parezca la cosa más sencilla del universo, la verdad es que, resulta importante mantenernos alerta, despejados y optimistas, el tiempo parece detenerse y no avanzar, el trabajo sin embargo, sigue, las obligaciones no terminan, por lo que no queda otra, que reír, sonreírle al futuro y sacar fuerza de donde a los mexicanos nos sobra, de nuestro interior.
Aferrarse a la vida, vibrar alto, ser felices, nada de desanimarse por un dolor de cabeza, una gripe, la influenza o lo que sea, la vida sigue, solo tenemos que sobreponernos a esta nueva realidad, hacer esas llamadas importantes, ponerse en contacto con la familia, los amigos y tus seres queridos, reírnos de todo y de nada, pero con ganas, que estas enfermedades no doblegue nuestro espíritu, ni nuestras ganas de vibrar muy alto.
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