Nacional
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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 30 de marzo del 2021 a las 19:42
Estados Unidos-. Los esfuerzos de Estados Unidos para combatir a los poderosos cárteles de la droga desde el interior de México están detenidos desde enero, ya que las tensas relaciones entre ambos países han congelado los intentos de acorralar a los capos del narcotráfico, según altos funcionarios de las actuales administraciones -y de anteriores- de las dos naciones.
Hasta hace poco, las autoridades de Estados Unidos y México compartían de manera rutinaria, aunque con cautela, inteligencia sobre casos importantes. Pero en diciembre, México promulgó una ley que requiere que las autoridades estadounidenses informen sobre sus contactos policiales en el país al gobierno mexicano, que los investigadores estadounidenses consideran ampliamente como corruptos.
La nueva política ha llevado a los investigadores de ambos lados de la frontera a poner en pausa su cooperación, temerosos de que las nuevas reglas puedan comprometer los casos o, peor aún, la posibilidad de conseguir informantes.
Las operaciones sobre el terreno, incluidas redadas en laboratorios de drogas mexicanos, han cesado en gran medida y las autoridades estadounidenses ahora luchan por rastrear los movimientos de cocaína con destino a Estados Unidos desde Venezuela y Colombia a través de Centroamérica y hacia México, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.
Algunos agentes antidrogas estadounidenses que trabajaban en México informaron que habían sido seguidos por la policía local, lo que generó alarmas sobre su seguridad. Y decenas de agentes del orden de Estados Unidos no pueden obtener visas para trabajar en México.
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La mayoría de nuestros casos más importantes están paralizados”, dijo a Reuters un alto funcionario policial de Estados Unidos. Si tenemos que informar nuestras fuentes a su ministerio de Relaciones Exteriores, se ponen en peligro nuestras fuentes y métodos. El sistema está configurado intencionalmente ahora para que la policía mexicana no pueda ayudarnos”.
Un alto funcionario militar mexicano dijo que su país no ha realizado prácticamente ningún esfuerzo antidrogas con Estados Unidos desde que se aprobó la nueva ley.
“Sin el apoyo de Estados Unidos, en tecnología e inteligencia, será más difícil contener el crimen”, dijo el funcionario.
Portavoces de la Secretaría de Seguridad Pública, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Armada de México, que desempeñan roles destacados en los esfuerzos internacionales por contener el narcotráfico, no respondieron a las consultas para este artículo. Pero un funcionario mexicano familiarizado con el asunto describió la ruptura como más administrativa y temporal que sustantiva.
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No es que la cooperación esté ahora paralizada”, dijo el funcionario, hablando bajo condición de anonimato. El funcionario predijo que las cosas volverán a la normalidad cuando quede claro qué funcionarios mexicanos tendrán acceso a información sensible.
México adoptó la nueva ley poco después de que Estados Unidos arrestara al secretario de la Defensa Salvador Cienfuegos acusado de ayudar a los cárteles a contrabandear miles de kilos de heroína, cocaína y metanfetamina.
El arresto fue parte de lo que algunos funcionarios estadounidenses describieron como una nueva voluntad de los investigadores estadounidenses de atacar los vínculos entre los cárteles de la droga y las altas esferas del gobierno de México. Pero en México, provocó una reacción inesperada.
Los funcionarios estadounidenses han visto durante mucho tiempo su asociación con las autoridades mexicanas como una parte esencial, aunque tensa, de su esfuerzo para atacar a los cárteles que exportan drogas ilegales a Estados Unidos. A su vez, las autoridades mexicanas confiaron en Estados Unidos para ayudar a frenar las aproximadamente 200,000 armas que se contrabandean anualmente hacia el sur.
Ahora, la administración del presidente Joe Biden lidia con una oleada de migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México, y a medida que las muertes mensuales por sobredosis de drogas en Estados Unidos alcanzan máximo históricos, la cooperación se ha estancado, dijeron las autoridades. Por ejemplo, dijeron funcionarios estadounidenses, México ya no proporciona unidades militares mexicanas para realizar redadas cuando los agentes estadounidenses identifican laboratorios de carteles.
“Los grandes ganadores son los cárteles”, dijo Timothy Shea, quien renunció en enero como director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos. “Es justo lo que querían los cárteles para poder expandir su alcance y pasar de contrabando más drogas mortales a Estados Unidos”.
Ricardo Márquez, un alto funcionario de seguridad nacional en México bajo el gobierno anterior, dijo que las nuevas reglas restringen significativamente el intercambio de inteligencia, ya que dejan a las fuentes vulnerables a filtraciones potencialmente dañinas que podrían alertar con anticipación a los criminales de alta prioridad sobre las redadas.
“No sabes en quién puedes confiar”, dijo Mark Morgan, quien dirigió la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos hasta enero. “No sabes quién es corrupto. Y eso es un desafío”.
Con información de El Economista.
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