Parece que no serán tantos los visitantes que México recibirá para el próximo Mundial 2026, y es que mientras la Secretaría de Turismo, que comanda Josefina Rodríguez Zamora, insistía en que se recibirían más de 5 millones de turistas extranjeros, la Iniciativa Privada dio un golpe seco a la narrativa con cálculos mucho más centrados.
Tanto la Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR), que encabeza Hugo Vela, como la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), presidida por Jorge Hernández, calificaron esas metas como “demasiado optimistas”, advirtiendo que los flujos reales estarán lejos de la cifra proyectada por el Gobierno federal.
La AMR sostuvo que compartir sede con Estados Unidos y Canadá reduce ampliamente la captación potencial de viajeros, algo que desde el principio se sabía pero que las autoridades prefirieron no incorporar a sus proyecciones.
De acuerdo con sus estimaciones, México podría recibir entre 2.5 y 3 millones de turistas, es decir, casi la mitad de lo que se ha promovido desde el Gobierno; la Asociación considera que los partidos que se realizarán en el Estadio México -el antes Azteca o Banorte- generarán alrededor de 400 mil asistentes; y si se multiplica ese volumen por tres acompañantes adicionales, la Ciudad de México captaría cerca de 1.2 millones de visitantes internacionales sólo por esa sede.
Por su parte, la Fematur coincide en que los números oficiales simplemente no cuadran. Según su análisis, la cifra final estará claramente por debajo de los 5 millones e incluso podría rondar los 2.5 millones, alineándose con el cálculo más prudente de la AMR.
La distancia entre el optimismo gubernamental y la evaluación técnica del sector turístico choca más cuando se comparan estas cifras con las estimaciones de la propia Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), que encabeza Mikel Arriola, que ha planteado escenarios de hasta 5.5 millones de visitantes adicionales y una derrama económica de 3 mil millones de dólares.
Pero las proyecciones de la Femexfut, aunque más elaboradas y orientadas al impacto económico, tampoco desagregan con claridad cuántos de esos visitantes realmente llegarían a México y cuántos se quedarían en las sedes estadunidenses, donde se disputará la mayoría de los encuentros.
El contraste revela que el país ha apostado al Mundial como un catalizador turístico sin reconocer que, esta vez, no juega solo. El modelo trilateral diluye los beneficios y exige cálculos basados en movilidad regional, no en euforia nacional. La IP turística hizo lo que le corresponde, que es poner freno a la ilusión y colocar las proyecciones en el terreno posible.
El riesgo no es que lleguen 3 millones en lugar de 5; el riesgo es planear infraestructura y presupuestos sobre cifras construidas para generar entusiasmo y no para anticipar comportamientos reales del mercado. Las sedes mexicanas recibirán una inyección económica, sí, pero acotada por la repartición del evento y por la capacidad instalada. El Mundial traerá beneficios, pero no los que algunos quisieron colocar en el escaparate político.
En la ya próxima justa futbolera se verá quién tenía la razón, pero por ahora, los cálculos de la IP parecen mucho más alineados con la lógica que con la propaganda.
LA QUE PARECE tenerle confianza a los números que le traerá el Mundial es Coca-Cola Company, aunque también reconoce que recibió un descontón con el IEPS en su negocio en México. La refresquera que hasta marzo seguirá dirigiendo James Quincey concentra su principal batalla en lo fiscal y comercial, no publicitario. El discurso de que la Copa del Mundo “impulsará las ventas” suena más a consuelo corporativo que a estrategia sólida. La empresa sabe que el consumidor mexicano ya migró hacia opciones con menos azúcar y más funcionalidad. Apostar al futbol no resolverá esa tendencia. James Quincey cierra su gestión con una hoja de ruta prudente, casi defensiva. Hay que ver si su relevo, Henrique Braun, podrá transformar esa cautela en una ofensiva real en un mercado que cambió más rápido que Coca-Cola.
BANCO AZTECA entra al mercado de fondos con la convicción de convertir a los millones de ahorradores con que cuenta en inversionistas. Con Azteca 1, el banco que dirige Tonatiuh Rodríguez busca que sus clientes tengan acceso en tres clics, y desde un peso, una estrategia diseñada para capturar a quienes nunca habían entrado al campo de la inversión. La mezcla del portafolio, entre deuda privada y valores gubernamentales, apunta a un perfil conservador, suficiente para generar confianza en usuarios sin experiencia. La meta del banco es captar 5 mil millones de pesos, por lo que ve una oportunidad de escala real, no un simple producto complementario.
GRUPO SANBORNS, de Carlos Slim, está ajustando su estrategia para 2026:, con menos aperturas y mayor inversión tecnológica, por lo que completará la implementación del ERP y la plataforma de ventas, con el fin de fortalecer la operación de Sears, iShop y otras marcas del portafolio. El plan contempla nuevas unidades sólo en Dax e iShop, mientras que los cierres serán marginales y responden a racionalización de mercados. Sanborns llega a este ajuste tras un cuarto trimestre con ventas por 25 mil 833 millones de pesos, un alza anual de 2.3%, aunque con una caída de 6.8% en su flujo operativo. La empresa busca que la modernización tecnológica compense el freno en expansión física y mejore la productividad.
LA SECRETARÍA de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) abrió a consulta pública el proyecto PROYNOM011SICT2/2025, enfocado en regular el transporte de mercancías peligrosas en cantidades limitadas por vías federales. El documento, publicado en el Diario Oficial de la Federación, define lineamientos obligatorios para expedidores, transportistas y destinatarios, incluidos productos como aerosoles, perfumes o baterías de litio, clasificados como de bajo riesgo. El proyecto, impulsado por la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes que encabeza Tania Carro Toledo, busca fortalecer la seguridad vial y armonizarse con las recomendaciones de la ONU.
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