Arte

Publicado el martes, 13 de enero del 2026 a las 04:01
Ciudad de México.- El escritor londinense Jasper Gwyn, protagonista de la novela Mr. Gwyn, del italiano Alessandro Baricco, decide un día ya no escribir más libros.
No se trata de una crisis de inspiración, sino que siente que todo lo que hacía para ganarse la vida había dejado de ser adecuado para él y opta por convertirse en un “copista de vidas”.
En ese momento, Mr. Gwyn goza de fama en Inglaterra y de cierto reconocimiento internacional, y anuncia en el periódico The Guardian una lista de 52 cosas que dejará de hacer, incluyendo escribir libros, lo que escandaliza a los lectores. Su nuevo oficio implica retratar con palabras a personas en su estudio, no por su apariencia física, sino capturar su alma.
Al terminar de leer Mr. Gwyn, novela que llegó a sus manos por el músico y actor Pablo Chemor, un colega del teatro, el director de escena Alonso Íñiguez tuvo la certeza de que ahí había una obra de teatro.
La adaptación para la escena, a estrenarse en México esta semana, la hizo Juan Cabello, la primera que existe de esta historia del también autor de Seda y Novecento.
“Hay una cosa (en la personalidad) de Mr. Gwyn que tiene que ver con desaparecer cuando las cosas se ponen demasiado mediáticas. Él necesita desaparecer cada tanto, no le gusta el foco, ser el centro de atención”, describe en entrevista Íñiguez, admirador de la obra de Baricco.
Durante 30 días, Mr. Gwyn, personaje interpretado en la versión teatral por Mauricio García Lozano, sienta en su estudio a sus clientes, un conjunto de personas excéntricas, para observarlas con detenimiento, un “obrar paciente”, según describe el propio autor italiano.
De forma instintiva, le parece que la desnudez de sus modelos es una condición imprescindible para escribir sus retratos.
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Hay una cosa que es muy bella para mí de la obra, que es cómo al mirar un cuerpo no sólo es cuerpo, sino es historia también. Y en ese mirar yo puedo contactar con mi propia historia cuando se caen las barreras, y para eso se necesita tiempo, desnudez, silencio. No es casi como una especie de retiro espiritual”, argumenta Íñiguez, quien también ha llevado a escena otras obras como Cruise, de Jack Holden, y Noche de Reyes, de William Shakespeare.
El director compara la observación de Mr. Gwyn con la experiencia teatral, donde un actor en el escenario, a pesar de intentar controlar lo que dice y hace, acaba revelando quién es realmente bajo la mirada del público.
De modo que, a decir de Íñiguez, el ejercicio de observación del personaje es un “acto escénico” donde se revela la verdad.
Baricco lo expresa de un modo poético: “Hacer el retrato de alguien es una manera de llevarlo a casa”.
“El escenario no te permite mentir porque estás siendo observado. Creemos fielmente que cuando uno es observado y cuando uno observa en el teatro hay un contacto con la verdad que es inevitable”, recalca el director de escena.
En un momento dado, se filtra en la prensa que hay un círculo de personas, perteneciente a un núcleo muy exclusivo de la sociedad londinense, que se hace retratar por él. Y otra vez, el escritor decide dinamitarlo todo.
Una muchacha, Rebecca, interpretada por Angélica Bauter, cómplice y apoyo de Mr. Gwyn, es quien desentraña el misterio de la desaparición del afamado escritor.
Õñiguez resalta la fidelidad a la voz del autor italiano en la adaptación hecha por Cabello. La puesta en escena intenta respetar el talante poético y finura de la prosa.
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Baricco tiene en su pluma esos personajes ligeramente peculiares; no es que sea un realismo mágico, pero hay algo que hace siempre en sus novelas donde todo es ligeramente poético, y eso está completamente trasladado de la novela a la obra”, destaca el director.
Dirigir esta pieza implica para Õñiguez también un “regreso a casa” al trabajar de nueva cuenta con García Lozano, quien le “enseñó a hacer teatro”; un director para el que antes actuó, por ejemplo, en La ilusión.
Y con Bauter -alumna también de García Lozano-, aquí, además de actriz, productora de la obra.
Mr. Gwyn tendrá temporada del jueves 15 de enero al domingo 15 de febrero, de jueves a domingo, en el Centro Cultural Helénico, ubicado en Avenida Revolución 1500, en la Colonia Guadalupe Inn.
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