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Publicado el viernes, 8 de mayo del 2015 a las 14:02
México, DF.- ¿Cómo se convirtió Nemesio Oseguera Cervantes, de 50 años, antes policía municipal y distribuidor de heroína en el norte de California, en líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el ejército criminal más letal para el Estado mexicano?
Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador priista de la entidad, dio una pista contundente el pasado 15 de abril, en entrevista radiofónica: la organización criminal ha crecido porque ha sido solapada desde el Gobierno del Estado anterior al suyo.
Lo que no dijo el mandatario priista en esa entrevista es que él ascendió a los jefes policiacos de la administración panista que acusa de proteger al narco, como su fiscal general, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco. Junto con ellos, desde la década de los 90, creció Oseguera Cervantes, también conocido como “El Mencho”.
La ceremonia fue pública, en el Palacio de Gobierno de Jalisco, el 13 de marzo de 2009. El abogado, político priista y empresario Antonio Molina de la Puente entregó ahí las llaves de seis camionetas Dodge Ram, cortesía de su despacho, al comandante Alejandro Solorio Aréchiga, entonces director general de Seguridad Pública del gobernador panista Emilio González Márquez. Era el primer Día del Servidor Público de las Fuerzas Armadas estatales, instituido por el Ejecutivo para reconocer “el valor, mérito y antigüedad” de los elementos a cargo de su secretario de Seguridad Pública y hoy fiscal general, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco.
“Con el trabajo comprometido de los cuerpos policiacos, el crimen organizado no tendrá asiento en Jalisco”, dijo Nájera en el evento, ante cámaras, otros funcionarios estatales, legisladores, jueces y militares. Después habló el abogado Molina de la Puente, que pidió “a la sociedad respaldar las acciones de los cuerpos de seguridad”, y todo quedó documentado en un boletín oficial del Gobierno estatal y en fotografías en las que se observa al mandatario panista con las camionetas Ram nuevas. Nájera, de cabello claro y nariz aguileña, aparece de perfil en la imagen, detrás del mandatario.
Nadie pareció sospechar entonces del dueño del Grupo Molina, un despacho ubicado en la colonia Providencia de esta capital y especializado en la gestión de negocios, lobby y diseño de esquemas fiscales como fusión, escisión y creación de “empresas integradoras”, entre otros instrumentos financieros. En 2009 fue incluso nombrado candidato a síndico de Zapopan por la coalición del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con Nueva Alianza (Panal), y en 2014, condecorado en la Cámara de Diputados por una universidad privada en la Ciudad de México.
CONEXIÓN SOSPECHOSA
Molina de la Puente era benefactor del Gobierno del Estado de Jalisco y públicamente cercano a los jefes policiacos Nájera y Solorio. Pero Molina de la Puente era, asimismo, un empresario relacionado con una persona probablemente vinculada con el crimen organizado y con la vasta red de lavado de dinero que el veterano narcotraficante Rafael Caro Quintero, fundador del extinto Cartel de Guadalajara –semilla de casi todos los demás–, tiene aún en esta capital y su zona metropolitana. El Gobierno estadunidense apunta específicamente a un presunto amigo del abogado Molina de la Puente, el empresario Luis Cortés Villaseñor,.
El estado está en calma: Aristóteles
Tras negar que en Jalisco se haya vivido un escenario de narcoterrorismo con los actos violentos del viernes pasado, el gobernador Aristóteles Sandoval aseguró que la entidad está en calma. El mandatario estatal, quien acudió al Foro Económico Mundial para América Latina, en la Riviera Maya, insistió en que desde su gestión como alcalde de Guadalajara advirtió al Gobierno federal sobre la presencia de grupos criminales.
“Se detectó la operación de una organización y se está extirpando este quiste, este cáncer; se está actuando, pero el estado está en calma, hay mayor vigilancia”.
Al cuestionarle si hubo omisión por parte de la Federación, aseguró que siempre se trabajó de manera coordinada, pero al combatir a una organización se fortaleció a otra.
¿Se presentó un escenario de narcoterrorismo?, se le preguntó.
“De ninguna manera, fueron actos vandálicos. La gente que cometió este tipo de actos estaba bajo el influjo de las drogas, es gente que, como lo han confesado, entre 500 y mil pesos hacían un acto de esta naturaleza. Son actos vandálicos”.
¿Llama acto vandálico derribar un helicóptero?, se le insistió.
“No, bueno, ése fue en otro escenario. Lo que estoy hablando yo fue lo que ocurrió en la zona metropolitana de Guadalajara y en otros municipios”. (Reforma).
Liberan a 3 sujetos ligados a ataques
Un juez federal de Jalisco dejó en libertad a tres de los seis sujetos que la PGR acusó de los ataques del pasado viernes en la zona metropolitana de Guadalajara, porque sus capturas fueron arbitrarias o fueron obligados a dar una “confesión” sin presencia de un abogado.
Carlos Aldo Vargas Eguiarte, juez primero de Distrito de Procesos Penales de Jalisco, con sede en Puente Grande, sólo sujetó a proceso a tres por delincuencia organizada, pero libró bajo reservas de ley a los otros inculpados por delitos contra la salud, porque la PGR no probó que fueran detenidos en flagrancia o que llevaran droga o algo ilícito. Los que quedaron internados en prisión y puestos a su disposición son Jimmy Alejandro Solórzano Pacheco, “El Jimmy”, Omar Ortiz Aguayo, “El Aguayo”, y Víctor Manuel Peña Esquivel, “El Calvo”, tras calificar como legal su detención porque fue en flagrante delito.
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