Deportes
Por
Edson Rojas
Publicado el lunes, 4 de agosto del 2008 a las 14:05
Monclova, Coah.- Jerry Estrada llevó la calidad de la lucha libre monclovense a los principales cuadriláteros de México y el extranjero, y junto a otras figuras como Herodes, Volador y La Parka que surgieron en el Deportivo 47 hace casi 30 años, “El Puma” pasó a ser una leyenda tras su retiro.
28 años de su vida fueron los que el “Puma Rockero” le entregó al ring, y tras despedirse del pancracio regresó a Monclova para compartir su experiencia con jóvenes a los que entrena. Fue en su gimnasio de la colonia Miravalle en donde “El Puma” habló sobre su trayectoria para Zócalo.
LOS INICIOS “El Santo ha sido un ídolo para mucha gente, y en lo personal sus películas y las de Blue Demon, fueron mi motivación. Fue el primer acercamiento que tuve con la lucha libre”, dice Jerry Estrada.
“Después me animé a entrenar y mi maestro fue Alberto Mora, un gran luchador, de los mejores que ha dado Monclova.
Bastaron pocos días para que Gerardo Estrada se diera cuenta de que la lucha libre era un deporte difícil y de sacrificios, pues sólo había cumplido una semana de haber iniciado a entrenar y ya tenía una pierna rota; pero el mismo lapso también fue suficiente para darse cuenta que estaba en el camino correcto.
EL ASCENSO “En 1982, Herodes ya era un “estrellón” a nivel internacional, y algo bueno vio en Guerrero Negro I y en mi, que nos invitó a irnos con él a México, a probar suerte en la EMLL. El Guerrero no aguantó, porque la verdad es muy difícil la vida en México, pero yo me esforcé y pude sobresalir”, dice.
“Luchaba de vez en cuando, pero le echaba muchas ganas. Acompañaba a Herodes a la arena Coliseo y a la México y me ponía a pensar en el futuro y más ganas le echaba”.
NACE EL PUMA Fue en una sesión fotográ-fica para una revista especializada en lucha libre que al periodista Ricardo Vega le surgió la idea de agregarle un apodo al nombre del luchador, y tras pensarlo una y otra vez, se le ocurrió llamarlo “El Puma”.
“Antes había luchado como León Blanco, Guardián Blanco, pero dejé esos nombres porque ya estaban ocupados. Acababa de perder la máscara y Alberto Mora me dijo que luchara con mi propio nombre y así me programaron, como Jerry Estrada”, comenta.
“Allá en Guadalajara la gente a veces me llamaba Henry Estrada, me cambiaban el nombre muy seguido, por eso decidieron apodarme “El Puma” para que la afición me identificara mejor”, añade.
IMPONE SU ESTILO Con un “look” de rebelde, “El Puma de Monclova” subía al cuadrilátero para acabar con los ídolos de la época, como Atlantis, Octagón, La Fiera, El Dandy, Franco Colombo, Cachorro Mendoza.
“Había visto que la mayoría de los luchadores se presentaban muy elegantes, con capas, batas, o chamarras muy vistosas, pero al llegar al ring se quitaban su atuendo y quedaban con el típico calzón, y el personaje que imponía desde los vestidores al ring se perdía”, dice Jerry Estrada.
“Yo pensé hacerme un equipo extravagante, con el que me presentara, pudiera lu-char y no perdiera esa espectacularidad”, comenta. “Mis equipos causaron mucha polémica, a la gente no le parecía bien al principio porque estaban acostumbrados al clásico calzón. Me gritaban que parecía piñata, vedette e incluso Blue Demon Jr. me comentó una vez, entre bromas, que parecía tendedero”, expresó. Tanto en el Consejo Mundial de Lucha Libre, en donde se consolidó como el primer campeón mundial de peso Semi Completo, y en la Triple A, Jerry Estrada ocupó los sitios estelares a lo largo de su trayectoria, y a la vez llegó a ser considerado por la prensa especializada como uno de los mejores 100 gladiadores a nivel mundial.
Su trayectoria de casi 3 dé-cadas le sirvió para demostrar la calidad de los gladia
De las películas protagonizadas por las leyendas del ring, El Santo, Huracán Ramírez, Blue Demon y Mil Máscaras, le nació el gusto por la lucha libre y el sueño de llegar a ser un ídolo de las arenas.
Tras su debut, el cual realizó en el legendario Deportivo 47, el gladiador demostró tener buenas facultades sobre el ring y “amarre” con el respetable, lo que notó el gran Herodes, quien ya ocupaba sitios estelares en la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre.
Jerry Estrada comenzaba a ganarse a la afición del centro del país y a subir en los carteles de la Empresa Mexicana de Lucha Libre, pero al gladiador le hacía falta algo.
En los noventas, Jerry Estrada ya era un fenómeno a nivel nacional y sus grandes batallas dejaron huella en la Arena México, pero a la par de su calidad luchística sobresalía por su peculiar forma de vestir.
El vestuario de Jerry Estrada era por lo general compuesto por unas mallas negras a las que le agregó, a los costados, tiras de colores, usaba un paliacate en la frente, gafas oscuras y camisas de bandas clásicas como Iron Maiden, Pantera, Ozzy Osbourne, Guns and Roses, entre otros.
SE CONSOLIDA
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