Yo no lo recuerdo, pero mi madre me cuenta que cuando yo era niño desclavaba o separaba el cuerpo de Jesucristo de las cruces que lo sujetaban. Aun a la fecha yo prefiero ver o imaginar las imágenes de Jesucristo predicando a las que lo muestran en el suplicio de la crucifixión.
De hecho, en los primeros años del Cristianismo, no era concebible el postrarse ante una imagen del Mesías en el momento más álgido de su captura, tormento y muerte.
Entonces, ¿cómo fue que la cruz se convirtió en símbolo del Cristianismo? Para empezar habría que acotar que el imperio romano no fue quien inventó la practica de la crucifixión.
Desde el siglo 6 antes de Cristo, los persas ya utilizaban este método de tortura y muerte, después Alejandro Magno lo empleó en los países del este del Mediterráneo en el siglo 4 a.C.
Los fenicios cartagineses lo introdujeron en Roma en el siglo 3 a. C. durante las guerras púnicas, e inclusive hay evidencias que desde el siglo 8 a.C. los piratas capturados eran crucificados en el puerto de Atenas.
Con esta información, nos damos cuenta entonces de que la cruz no era algo original para adoptarlo como símbolo de identificación, ya que esta práctica era muy común desde hacía ya muchos siglos antes de la muerte de Jesús.
El primer símbolo que identificaba a los cristianos entre sí fue el denominado Ixthus, que en griego antiguo significa “pez” y además era el acróstico de la frase “Iesous Xhristos Theou Hyios Soter”, que traducido significa “Jesucristo, de Dios el Hijo, Salvador”.
En cuanto al pez como símbolo gráfico, la hipótesis más acreditada es que en la época de la persecución por el imperio romano, cuando un cristiano pensaba encontrarse ante otro cristiano clandestino, dibujaba una curva o media luna en tierra, si el otro dibujaba otra media luna superpuesta a la primera, completando así la figura de un pez, se identificaba como un seguidor de Jesús que conocía el “código secreto” cristiano.
Además del pez, otros símbolos cristianos también lo fueron por diferentes razones el símbolo del buen pastor con la oveja sobre los hombros, que representa a Cristo Salvador y el alma que ha salvado, el árbol que crece hacia el cielo, la paloma, el ancla, el ave fénix y otros más.
Entonces, ¿cómo fue que la cruz se convirtió en símbolo del Cristianismo? El proceso se llevó a cabo de esta manera: Constantino I era uno de los aspirantes al trono de Roma, y debía enfrentar a su rival Majencio para dirimir quién sería el próximo emperador, el 27 de octubre del año 312, Constantino se dirigía con su ejército –que tenía la mitad de hombres que el de Majencio– y al atardecer estaba mirando hacia el firmamento cuando sobre el sol apareció una cruz rodeada por la leyenda “In hoc signo Vinces”, que significa “Con este signo vencerás”.
Esa noche soñó con Jesucristo y este le dijo que si usaba ese signo en sus batallas lo haría invencible ante sus enemigos. Al día siguiente Constantino ordenó a sus soldados pintar ese símbolo en sus escudos y estandartes, y milagrosamente venció al ejército rival en la batalla del Puente Milvio, en el fragor de la lucha Majencio cayó con su caballo en el río Tíber y se ahogó, al día siguiente Constantino entró a Roma y fue coronado emperador.
Al año siguiente, en febrero del 313, a través del Edicto de Milán, Constantino establece que, “a todos los súbditos, incluidos expresamente los cristianos, se les autoriza a seguir libremente la religión que mejor les pareciera”, desactivando de esta manera la persecución de la que eran objeto los seguidores de Cristo.
A partir de ese momento se empezaron a usar varios símbolos cristianos parecidos entre sí, y que se representaban como “monogramas”, estos son dibujos o figuras hechos con las iniciales u otras letras del nombre de una persona o una institución, que se emplean como abreviatura, símbolos o emblemas.
El utilizado por Constantino era el Crismón, que consiste en las letras griegas X (Chi) y P (Rho) que son las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, la P es dibujada de mayor tamaño que la X y se sobrepone sobre ella formando el símbolo.
Hay notable confusión al trocar las letras y los sonidos del griego al latín, y es por ello que además traducido al español no concuerdan de manera lógica a nuestro entender, pero lo importante es lo que los símbolos representaban en su origen, que en este caso no era propiamente la cruz, sino el nombre de Jesucristo lo preponderante para el emperador Constantino.
Eventualmente el Crismón fue acompañado a los lados por unas pequeñas letras alfa y omega, que son la primera y la última del alfabeto griego, y que representan a Cristo como principio y fin de todas las cosas.
Cuando Constantino abandonó el paganismo y se convirtió en cristiano, sustituyó el águila de Júpiter con el símbolo del Crismón y se incorporó este en el estandarte de los emperadores romanos y también en las monedas.
En la próxima columna seguiré relatando la evolución de estos símbolos hasta llegar a la cruz de hoy en día, pero además se analizará lo más importante por encima de cualquier símbolo, que es la doctrina de Jesucristo, en la que la clave principal es el amor, perdón y el arrepentimiento.
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