Antes de concluir la semana, una de las noticias que acapara la atención de jóvenes y adultos es el juicio de Johnny Depp y Amber Heard.
Como un gran espectáculo, hoy la vida y batalla legal de los famosos, nos sumerge en uno más de los escándalos de Hollywood.
En esta historia de estrellas que comenzó como casi todas, con una boda de ensueño en una isla paradisiaca en Las Bahamas, hay un ingrediente distinto a los demás juicios en los que hay de por medio dinero y posturas encontradas de parejas.
En la mayoría de los litigios en los que intervienen cónyuges o excónyuges, por la disputa de un capital, las denuncias, los reproches, las acusaciones y las justificaciones van y vienen incluso al detalle. Tal como lo hemos observado en el juicio de las celebridades: peritos, testigos, audios, videos y hasta declaraciones de especialistas, son presentadas y exhibidas –si, exhibidas–, con la finalidad de obtener un fallo favorable.
Las acusaciones y descalificaciones mutuas de los afamados, los abusos y violencia que relatan han padecido uno y otro, no son muy distintas de los relatos que se hacen todos los días por parejas o exparejas en los juzgados en nuestro país. Incluso algunas de ellas superan la ficción y van más allá de lo que vemos a través de este juicio de famosos.
La diferencia estriba en que el juicio y los detalles de la vida íntima del protagonista del pirata Jack y Mera se transmite hoy a medio planeta por una plataforma de internet en tiempo real. Como si se tratara de un reality show, dos personas de cada tres me han comentado detalles del juicio, pasajes y vida de los actores.
Redes sociales y comunicación al instante, han cambiado y modificado nuestro mundo, nuestra conexión con personalidades y también el morbo que alimenta nuestras aspiraciones de saber de ellos; cómo viven, lo que consumen y ahora hasta cómo pelean y se destruyen son parte de nuestra vida actual.
Historias similares y en ocasiones hasta con mayor degradación, infamia y más aterradoras se cuentan todos los días en nuestro país y en el mundo. Estás en algún momento, también debieran ser consideradas como lo será esta tragedia de actores –para algún documental, novela, serie o película–, pero no solo por morbo, sino para darnos cuenta de la realidad de algunas parejas y con la finalidad de dejarnos una sólida enseñanza.
Lo que vemos ahora sobre la pareja de famosos es de interés, queremos saber qué hacen, cómo se comportan, cómo se visten y obviamente ante un conflicto de la magnitud por la que atraviesan, queremos enterarnos de qué se dicen en la soledad de su hogar, en la intimidad de la familiaridad del trato y hasta cómo se ven en pijama o sin ellas dentro de sus casas. Pero ese interés de la generalidad o ese interés del público no debiera confundirse con el interés público para darle el tratamiento adecuado.
El interés público es trascendente, se refiere a la relevancia o a la importancia que requiere una información, como la que es de un juicio de personas públicas, que permita traspasar por el derecho a la información, el derecho básico a la intimidad y a la imagen del que gozan todas las personas.
El interés público se refiere a la relevancia para una opinión pública, que afecta al conjunto de la ciudadanía o la vida económica y política de determinado lugar o país (así lo refiere la doctrina del Tribunal Constitucional). No solo se trata de relatar las relaciones afectivas o las desavenencias de personas o parejas, el interés va y debe ir más allá, nos debe dejar un criterio, un precedente, un antecedente de cómo debe ser tratado un asunto o un caso en condiciones similares para no dar lugar a fallos contradictorios en una corte.
El que las personas sean públicas y famosas no significa que deban estar más dispuestas a que se publique sobre sus vidas, obviamente estarán más sujetas a la exposición que el resto de las personas, pero sus profesiones no hacen que tengan menos derechos, el interés noticiable sobre sus vidas no permite rebajar o divulgar como un show mediático sus vidas y su honor, que es básicamente lo que inició este conflicto.
Muchas y variadas son las resoluciones en nuestro país sobre el tema, como el del tribunal europeo del caso Von Hannover Vs Alemania, en la que la publicación de artículos y fotografías en prensa no contribuyen al interés general y que por el solo hecho de la notoriedad de la persona se traspase el límite de la privacidad para satisfacer la curiosidad de un público.
La aspiración en todo caso, debía ser más allá de la curiosidad por la vida íntima y de los famosos, la utilidad de la información para una finalidad pública.
Más sobre esta sección Más en Coahuila