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Coahuila

José H. Solano Carrillo, eficiente secretario del Ateneo Fuente

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 1 año

Quienes hayan cursado su educación preparatoria en el famoso Atento Fuente de Saltillo, seguro que recordarán a uno de sus más eficientes secretarios de la dirección del plantel, que no es un cargo sencillo, sino que requiere la preparación y los conocimientos para prácticamente ser el segundo de a bordo de la institución

José H. Solano, “Solanito”, como con cariño y respeto lo trataron maestros y alumnos de la señera institución, cursó su instrucción primara en la Escuela Centenario, edificio que mandara construir el exgobernador Venustiano Carranza y, en el año 1930, concluyó los estudios de educación media básica y educación preparatoria en las aulas del Ateneo Fuente; finalmente, realizó estudios de contabilidad en la desaparecida Academia Comercial Victoriano Cepeda.

Cuando tenía 25 años, retorna el apuesto joven profesionista de piel morena al Ateneo Fuente para sumarse a la planta docente e impartir la cátedra de Matemáticas. El 1 de enero de 1950, después de desempeñar el puesto de auxiliar de la secretaría del propio Ateneo, el entonces Gobernador interino del Estado, Armín Valdés Galindo, le otorga el nombramiento de secretario titular en reconocimiento a la eficiencia y calidad en el ejercicio de su profesión y hasta su jubilación, en junio de 1972, que ocupó diligentemente este cargo administrativo en el Ateneo Fuente.

A altas horas de la noche se veía luz por las ventanas de la secretaría del Ateneo, ahí se encontraba “Solanito” trabajando y, al día siguiente, a primera hora, ya estaba de nuevo cumpliendo con su trabajo.

Con su ejemplo enseñó a muchos cómo debe cumplirse cuando se acepta una responsabilidad. De trato afable, mesurado, serio y formal con las características de un buen hombre, “Solanito” supo ganarse, repito, el cariño y el respeto de propios y extraños, pues, como reportero que soy, tuve el honor de tratarlo en infinidad de ocasiones cuando quería entrevistar al director del Ateneo; este tipo de personajes de nuestro tiempo no deben quedar en el olvido.

En un pueblo de antaño como el nuestro, las cosas negativas vuelan como “reguero de pólvora” (que algo se extienda por todas direcciones rápidamente al calor del fuego), pero nunca escuchábamos nada en contra de “Solanito”. Tanto dentro y fuera del plante muchos lo quisimos y siempre le recordaremos con cariño.

 

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