Coahuila
Hace 2 años
Dueño de una privilegiada voz, muy radiofónica, fue José Hernández de la Peña, originario de Parras de la Fuente, Coahuila, quien formó parte de aquel famosa conjunto de buenos anunciadores que tuvieron como escuela la modesta, pero grandiosa radioemisora XEJQ.
Junto a Carlos Agundiz, los hermanos Ramos Reyes, José León y Ramiro, Pepe Hernández incursionó en la radiolocución creando un estilo propio e inimitable.
Era definitivamente una voz comercial 100%, de esas que venden.
Su vocación por el buen decir se remonta a su época de estudiante de secundaria, donde se descubre como declamador. En la madurez graba algunas canciones y actúa en la televisión y en el cine nacional, en algunas series y películas. Una de ellas, El vuelo del Águila, donde intervienen entre otros actores, para recrear la vida del dictador Porfirio Díaz Mori, un mural televisivo de 85 años de historia.
Fue una vida muy azarosa la de Pepe Hernández de la Peña, nacido el 19 de marzo de 1948 en el bello oasis del norte, Parras de la Fuente. Hijo de doña Margarita de la Peña y de don Fernando Hernández Medina. Fueron sus hermanos Fernando, Hugo y Catalina. Fernando destacó como el promotor de la industrialización automotriz de Saltillo, en el Gobierno de Óscar Flores Tapia.
La carrera de Pepe Hernández de la Peña fue vertiginosa en la radio nacional en virtud de su buena voz, que lo hacía un locutor diferente, con la calidad de los grandes de la radio de todos los tiempos en México.
Después de haber iniciado en JQ de Parras de la Fuente, se desplaza a Saltillo para colaborar en la XEKS de López Castro. Su inquietud lo lleva a Monterrey, donde realiza una exitosa carrera tanto en radio como televisión. Debuta en Radio Alegría de la Sultana del Norte, propiedad de un excartero o empleado postal, Gonzalo Estrada.
Por cierto, que ahí desfilaron varios locutores parrenses, entro otros Agundiz, Paco Maldonado y los hermanos Ramos Reyes, quienes eran un dolor de cabeza para el concesionario, pues jóvenes, como eran, amaban al rey Baco.
Luego pasaría al cuerpo de locutores de la XERG de Multimedios, empresa donde, por cierto, fue el primer locutor comercial del canal 12.
Hernández de la Peña sufrió percances, riesgos, contratiempos y dificultades. Además de un férreo carácter, que lo llevó a una vida azarosa, como cuando cayó desde el tercer piso en la ciudad de Monterrey, que por poco le cuesta la vida. Tardó dos años en recuperarse.
Menguaron sus facultades y no fue fácil reincorporarse de nuevo a la radio.
Hernández de la Peña, viajó a la ciudad de Torreón, donde colaboró para Señales de Oro de La Laguna; luego trabajó en Zacatecas. Regresa a Parras de la Fuente y alguien le aconseja que busque una oportunidad en la Ciudad de México y así lo hace.
Forma parte del grupo de grandes locutores de la llamada Catedral de la Radio en el país, la XEW, “La Voz de la América Latina desde México”, legendaria emisora que sobresale entre las de su género, hasta tal punto que forma parte de la historia de la radio nacional y se convirtió en un modelo digno de imitar, por su programación y la calidad de sus voces locutoriles.
De ahí, Pepe va a otras emisoras: Radio Mil, XEQ, La Pantera 590 y Radio Sinfonía, donde su voz sobresale con una calidez y una calidad ejemplares.
Otro parrense, el actor Edmundo Arizpe, lo invita al cine, donde forma parte de algunas películas, pero sobresalió en la serie de Televisa, El vuelo del Águila, donde hizo varios papeles.
José Hernández de la Peña muere relativamente joven, dejando una cauda de buenos recuerdos como el anunciador profesional y diferente que fue. Sólo tuvo un hijo, de nombre José Hernández Pámanes, que procreó con su compañera de la secundaria Francisco I. Madero, Alejandrina Pámanes Cortez.
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