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Coahuila

Juancho Aboytes

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 11 meses

Quiso ser abogado y, aunque ejerció por un importante tiempo esa profesión, la vocación lo llevó a lo que en verdad más le interesa en la vida: servir a sus semejantes para darles una mejor imagen.

Juan Luis Aboytes Poceros, cuyas raíces se asientan en el altiplano potosino, es saltillense de nacimiento y llevan en sus venas el fluir del comercio, pues proviene de gente que se dedica a esos menesteres, como su abuelo y su madre que, por muchos años, mantuvieron activa una bonetería en las calles de Aldama y Padre Flores, en el primer cuadro de la ciudad.

Juancho, como lo nombran sus amigos, aprendió la alta peluquería, que es muy distinta a la labor de los estilistas o los barberos de barrio. Ocho años lleva en este que pudiéramos decir “arte”, que consiste en mejora la imagen de una persona a través de cortes, peinados y coloración del cabello, asesorando en la elección de estilos que resalten las características faciales y se adapten a la personalidad y estilo de vida del cliente. También ofrece arreglo de barba o bigote y, en ocasiones, sugieren un look integral que incluye maquillaje y accesorios para que la persona se sienta segura y satisfecha con su apariencia.

Aboytes Poceros no es un improvisado y aunque aprendió la peluquería de barrio y la labor del estilista, él quiso adentrarse en los vericuetos de la belleza masculina o femenina, tanto en la Ciudad de México, como en Barcelona, España, donde según dice, está la mejor escuela para la alta peluquería.

Juan Luis no sólo se dedica a atender a su selecta clientela por medio de citas, pues su agenda siempre es apretada, sino que colabora en el Centro Penitenciario de Saltillo, tanto haciendo cortes como enseñando este oficio a los internos interesados en él.

Un importante tiempo de su vida se dedica a las obras sociales y, conjuntamente, con una empresa saltillense otorga cursos gratuitos y cortes de pelo, utilizando una técnica europea, pues, explica, no es lo mismo cortar el pelo como soldado raso, “hay que darle un tratamiento especial al cliente de acuerdo a su personalidad para mejorar su imagen”.

 

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