Personas de entre 60 y 75 años sobresalen en la estadística de fallecimientos en el estado a causa del Covid-19, según los datos del micrositio de la Secretaría de Salud. La mayoría, son abuelos contagiados por quienes los visitan en casa.
Platicando con un notario público en Saltillo, comentaba que dentro de lo doloroso que significa perder a un familiar, más cuando se trata del papá o la mamá, del tío o el abuelo, es más dramático ver cómo los parientes entran en una pugna legal por los bienes, la casa, el auto, ahorros o terrenos, de quien pierde la lucha contra el coronavirus.
“Nadie estamos preparados para la muerte y principalmente cuando llega tan inesperada. Cuando en unos días, unas horas, la persona pierde la vida. Lo peor son las consecuencias, como el reparto del patrimonio que deja el fallecido (a) los lleva a problemas serios en sus casas”, me comenta el fedatario en una charla, donde habla de este tema que le parece delicado.
Y es que no existe una muy marcada cultura del testamento. Una cultura que nos lleve a reflexionar ¿a quién se hereda lo que se tiene? Y cuando no ocurre así la ruta, según el abogado, es un juicio sucesorio.
Cada año, la Dirección de Notarías y los notarios en las regiones del estado inician campañas en este sentido, especialmente en septiembre que ha sido llamado el “mes del testamento”, sin embargo, son pocas las familias las que toman la decisión sobre lo que se hará con su patrimonio después de la muerte.
El Código Civil de Coahuila define en el Artículo 770, que “El testamento es un negocio jurídico unilateral, personalísimo, revocable y libre, por el cual una persona capaz para ello dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para después de su muerte”.
Los procesos sucesorios ante notario se pueden llevar a cabo a excepción de que existan menores de edad o personas con capacidades especiales, o cuando prevalece una controversia, pues en ese caso el notario debe remitir el proceso a un juzgado.
Sin duda, un testamento protege la estabilidad y la convivencia de las familias. Coloca en un punto de equilibrio las decisiones del poseedor de los bienes.
Una de las grandes ventajas, es que se contribuye a la armonización del núcleo familiar, ya que se deja en orden la distribución del patrimonio, sea mucho o sea poco, y no se da oportunidad que existan interpretaciones en el reparto de lo tiene.
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