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Coahuila

La amante celosa

Por Aida Sifuentes

Hace 1 semana

San Valentín carga una atmósfera de cursilerías con rosas, regalos exorbitantes y muestras de cariño proyectadas en internet en una competencia imaginaria para ver quién es la pareja más feliz. También es un momento para reflexionar sobre qué es exactamente esa necesidad de sentirnos amados y comprendidos; y por qué hay días en que la soledad parece ser un fracaso social.

“El ajedrez es como una amante hermosa a la que volvemos una y otra vez a pesar de sus desplantes” es una de las frases más famosas del GM Bent Larsen. En particular, siempre me ha causado gracia pensar en cómo los hombres tienen esa fijación por hablar de su atormentada relación con las mujeres.

¿Será por eso que hay más hombres que mujeres ajedrecistas? ¿Habrá algo en la sicología varonil que cause, que entre más desplantes y sufrimiento pasen, se vuelven cada vez más apegados?

Desde el obrero y el albañil, hasta el intelectual de biblioteca, parece que a los hombres les gusta hablar de de lo tiranas que son sus esposas por controlarles todo o lo celosas que son las novias y lo mal que la pasan con ellas porque ya no les dan permiso de ir de fiesta con los amigos. Sin embargo, parece ser la única manera en que saben relacionarse.

Incluso los gurús que aconsejan hombres por internet suelen recomendar ese tipo de actitudes hostiles para “conquistar”: déjale de hablar tres días, dile un cumplido y vuelve a desparecer, etc. Pero las mujeres respondemos a otra clase de estímulos y no solemos caer en esos juegos de manipulación (hablando en generalidades, por supuesto).

Será porque las mujeres cuentan con una mejor red de apoyo: amigas, primas o la mamá a quien puedes recurrir en momentos de angustia. El consejo invaluable de abandonar esa relación que parece no tener ni pies ni cabeza y donde el sufrimiento se repite de forma cíclica una y otra vez.

Igual y esto es sólo una columna de opinión y no una brújula que pretenda darle un sentido a las relaciones o poner un tabulador moral sobre cómo deberíamos relacionarnos. Además, que nuestro eje principal es el ajedrez, pero con la intoxicación de chocolates suelo desviarme en el tren de pensamiento hasta preguntarme si realmente es mejor estar en una relación donde tienes que ser la loca controladora o es mejor dejarlo ir y disfrutar de la soledad por un tiempo.

El ajedrez es así: un día todo felicidad y miel tras ganar una partida difícil y al otro la amante celosa que te revienta los vidrios de la camioneta porque te encontró los likes de Instagram en las fotos de otra fulana en bikini. Qué juego tan difícil es el del amor. Digo, qué juego tan difícil es el ajedrez.

 

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