Coahuila, Estado de México e Hidalgo son islas políticas rodeadas de alternancia. Los únicos territorios donde ondea la bandera del PRI desde 1929, hace casi un siglo. En Colima y Campeche también flameaba, pero Morena plantó la suya con dos mujeres: Indira Vizcaíno y Layda Sansores, cuyo padre, Carlos Sansores Pérez, también ocupó la gubernatura y presidió el PRI en los 70. Separado del ejecutivo campechano para ponerse al frente de unas siglas decadentes, la prioridad de Alejandro Moreno consistía en heredar el cargo a su sobrino Christian Castro Bello. Si no, ¿cómo aspirar a la candidatura presidencial en 2024?
Humberto Moreira también fantaseó con la idea de cruzarse la banda tricolor.
El sueño devino en pesadilla cuando estalló el escándalo de la megadeuda por 36 mil millones de pesos, origen de nuevas fortunas y de la ruina financiera del estado: Peña Nieto lo defenestró de la presidencia del PRI. Cinco años después, la Policía Nacional de España lo detuvo en el aeropuerto de Barajas “en una operación contra el blanqueo de capitales y otros delitos” (BBC, 15.01.16).
En Estados Unidos todavía tienen expedientes abiertos contra el exgobernador. Fiscales rastrean documentos para confirmar “el lavado de dinero del erario de Coahuila” en la gestión de Moreira, reveló una fuente anónima con acceso a la Corte Oeste División San Antonio. El caso se consultó con Washington (Proceso, 17.07.16). Moreira fue expulsado del PRI en 2017 y su fotografía se retiró ignominiosamente de la galería de presidentes.
Las elecciones intermedias reconfiguraron el mapa político. Morena gobernará 17 estados —después de ganar 11 el 6 de junio— cuya población (58.4 millones) representa el 46.5% de la nacional. El PAN es la segunda fuerza territorial, con ocho, donde se concentran 25.2 millones de habitantes (18.4% del total). Aun en coalición con el PAN y el PRD, el PRI perdió ocho entidades y no obtuvo ninguna de las otras siete en juego. En las cuatro que le quedarán, después de los relevos, residen 27.3 millones de personas (21.7% nacional). Más de la mitad se localizan en Estado de México y el resto en Oaxaca, Coahuila e Hidalgo.
Movimiento Ciudadano derrotó al Revolucionario Institucional en Nuevo León y junto con Jalisco gobernará al 11.2% de la población nacional (14.1 millones). Los partidos Verde y del Trabajo consiguieron su primer estado: San Luis Potosí, habitado por 2.8 millones. Como bloque, Va por México (PRI-PAN-PRD) perdió todas las elecciones para gobernador. Esta vez no participaron candidatos independientes. La indolencia y falta de resultados del único mandatario sin partido en el país, Jaime Rodríguez, “El Bronco”, desincentivó a los ciudadanos.
El PRI quedó reducido a fuerza política regional. Movimiento Ciudadano también lo es, pero en ascenso. Con la pérdida de Michoacán, único bajo las siglas del partido del sol azteca, el PRD desapareció del mapa.
El año próximo seis estados elegirán gobernador: cuatro los controla ahora Acción Nacional (Aguascalientes, Durango, Tamaulipas y Quintana Roo) y dos el Revolucionario Institucional (Hidalgo y Oaxaca). El PRI, PAN y PRD volverán a coaligarse donde vean mayor riesgo, a pesar de su fracaso de junio. Morena necesita avanzar territorialmente más para asegurar un segundo periodo en la presidencia. No exponer en 2022 ninguna gubernatura le permitirá centrar su atención en aquellos estados. El primer paso para ganar Tamaulipas lo dio el 6 de junio al hacerse con la mayoría del Congreso y los ayuntamientos más poblados.
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