Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Detiene ICE a inmigrante en aeropuerto de San Francisco Ni pío Australia y la UE sellan acuerdo de libre comercio tras casi una década de negociaciones Bloques legislativos en Nuevo León aceptan pacto de civilidad rumbo a 2027 Markwayne Mullin asume el control de Seguridad Nacional en EU tras la destitución de Kristi Noem

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

La banca mexicana ante el espejo digital

Por Darío Celis

Hace 4 dias

La edición 89 de la Convención Bancaria inició en Cancún, con una banca que llega fuerte en capital, pero presionada en su modelo de negocio. No está en duda su solvencia, lo que está en juego es su capacidad para seguir siendo relevante en un sistema financiero que ya no gira únicamente alrededor de los bancos tradicionales.

Las acusaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que encabeza Scott Bessent, contra instituciones mexicanas en 2025 siguen marcando la conversación y obligan a la banca a demostrar, una vez más, que sus controles, su gobierno corporativo y su cooperación regulatoria están a la altura de los estándares internacionales.

De ahí el peso que esta ocasión la banca pone en criterios ASG, prevención de lavado y fortalecimiento institucional. La reputación, hoy, vale tanto como el balance.

Pero el verdadero reto no viene sólo de fuera, viene del propio cliente. La banca mexicana enfrenta una brecha cada vez más evidente entre su infraestructura financiera y la experiencia que ofrece.

Procesos largos, productos poco flexibles y una digitalización incompleta contrastan con lo que el usuario ya conoce en otros sectores. La Agenda Estratégica 2030 de la Asociación de Bancos de México, que preside Emilio Romano, insiste en digitalización, inclusión y satisfacción del cliente, pero el mercado ya no premia la intención, sino la ejecución.

Ahí es donde los neobancos y las fintech han entrado en la conversación. No dominan el sistema ni concentran el crédito, pero han redefinido las expectativas. Aperturas inmediatas, costos transparentes y productos diseñados desde el uso cotidiano han evidenciado que buena parte de la banca sigue operando con lógicas del pasado. No compiten por tamaño; compiten por simplicidad. Y eso pesa.

El problema para los bancos no es si las fintech son aliadas o enemigas, sino qué tan rápido pueden integrarlas a su estrategia sin perder control ni rentabilidad.

Asociarse, invertir o desarrollar soluciones propias ya es una decisión urgente. Al mismo tiempo, el regulador va por incentivar la innovación sin relajar la estabilidad del sistema.

Todo esto ocurre en un entorno económico menos expansivo. El crédito a las pymes sigue sin despegar, el nearshoring avanza con cautela y la demanda interna no ofrece un impulso automático. En ese escenario, la banca está obligada a demostrar que puede financiar crecimiento real, no sólo administrar riesgos.

La banca sigue siendo pieza central del sistema financiero mexicano, aunque ya no opera sola ni sin competencia. Los neobancos y las fintech no son una amenaza existencial, pero sí un recordatorio de que el tiempo del sector ya no lo marca la regulación, sino el usuario. Si quieres, le damos un cierre todavía más duro o analítico.

 

LA REVISIÓN DEL T-MEC arrancó antes del calendario y en un contexto menos cómodo que el de su negociación original. El encuentro en Washington entre Marcelo Ebrard y Jamieson Greer abre una etapa donde el comercio queda subordinado a la lógica de seguridad económica de Estados Unidos. Los aranceles vigentes sobre sectores estratégicos muestran que la relación ya no se rige sólo por reglas, sino por presiones. México llega con el objetivo de preservar el tratado, pero también con la necesidad de corregir desequilibrios que hoy encarecen exportar dentro del propio bloque. Las discusiones sobre reglas de origen y cadenas de valor apuntan, en el fondo, a decidir dónde se invierte y quién captura el empleo. La ambigüedad del T-MEC sobre el alcance de su revisión ofrece margen de maniobra, aunque también abre la puerta a exigencias mayores.

 

HASTA 250 MIL dólares por proyecto es lo que Bitso, que capitanea Daniel Vogel, está dispuesto a poner para empujar nuevas fintech desde México. Ese fue el trasfondo del encuentro entre Marcelo Ebrard y el sector. La conversación giró alrededor de infraestructura financiera digital, interoperabilidad y acceso a capital, los cuellos de botella reales. “The Push”, el programa de aceleración enfocado en startups, es una señal de que el crecimiento vendrá de blockchain y stablecoins aplicadas, no teóricas. México tiene talento, pero sigue fallando en el salto a mercados globales. Ahí es donde se juega el futuro del sector.

 

DURANTE LOS últimos nueve años, los laboratorios farmacéuticos nacionales han aportado 75% de las unidades del sistema público y 60% del mercado privado regulado. Desde esa realidad parte el mensaje de Astrea Ocampo al asumir la presidencia de Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), la industria ya sostiene al sector, ahora necesita condiciones para crecer. No pidió subsidios ni créditos, pidió trámites ágiles y pagos oportunos para poder reinvertir. Sin certidumbre administrativa no hay expansión, ni innovación, ni exportaciones. La industria ya está haciendo su parte; el cuello de botella está del lado del Estado.

 

MÉXICO VOLVIÓ a colocarse en el radar estratégico de IHG porque la demanda sigue respondiendo. Duplicar el ritmo de apertura es una decisión de portafolio que mezcla destinos maduros con plazas intermedias y segmentos distintos. Sus marcas Vocó, Kimpton, InterContinental y Six Senses no compiten entre sí, se reparten perfiles de viajero y niveles de gasto. El país ya es el quinto mercado más grande de la marca dirigida por Elie Maalouf, por lo que esperan mantener ocupación y rentabilidad en un ciclo donde el turismo convive con inflación y costos operativos al alza.

 

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 16 horas

No, el cártel Jalisco Nueva Generación no desapareció

Hace 16 horas

Entre el gasto inercial y la culpa geopolítica

Hace 16 horas

Bait, las cifras infladas y el riesgo de regular con espejismos