Faltará mucho aún, siete meses, para esa cita en las urnas el domingo 4 de junio, día en que los ciudadanos elegiremos al próximo Gobernador y a los 25 diputados locales, y con total independencia de los plazos y fechas legales, pues el estado ya está inmerso y hasta el cuello en un proceso electoral que pinta para complicado, muy complicado, y para ambas fuerzas que se disputan el control político de Coahuila.
Por un lado, tenemos al PRI y la eventual alianza con lo que queda del PAN y, menos aún, lo que sobrevive del PRD, que intentará demostrar que es posible frenar a Morena; y por el otro, la maquinaria de la 4T que viene con todo para demostrar que son la fuerza hegemónica y que bajo el cobijo de Andrés Manuel puede hacer que gane en las urnas literalmente cualquiera.
Es predecible que veamos, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, los intentos por “convencer” a la ciudadanía de que esto o lo otro es lo mejor para el estado, y para ello (y ambos bandos lo saben) se vale todo, literalmente todo, especialmente la guerra sucia que tanto gusta últimamente.
Así que seamos bienvenidos todos a este espectáculo de precampaña en el que se irán perfilando nombres, proyectos y propuestas, que al final de cuentas son lo de menos, ya que, si bien todo cambió para quedar igual, según las formas de nuestra muy peculiar democracia en el terreno electoral, ganará quien sea capaz de violar la ley sin que “se note” y logre movilizar a la mayor cantidad de ciudadanos ese domingo 4 de junio.
Más sobre esta sección Más en Coahuila